Las paradojas de Michelle

Llegó casi sin querer a la presidencia de la República y hoy se retira en medio de un apoyo ciudadano sin precedentes. Desde sus filas algunos le critican que “no se la jugó” por el candidato de la Concertación, Eduardo Frei, pero otros cifran en ella las esperanzas para las elecciones del 2014.

Es sorprendente. Un récord de aprobación ciudadana marcó la presidenta Michelle Bachelet, al obtener el 83% de respaldo en la encuesta Adimark. No fue el único dato relevante que aportó el sondeo de enero: el 95% de los encuestados cree que la mandataria es “querida por los chilenos”, hecho que es “inédito”, según dijo el director de la empresa, Roberto Méndez.

“No tenemos conocimiento de unos niveles semejantes de afecto a una figura presidencial (ni política), medidos en la historia política chilena o internacional reciente”, indicó.

El alto nivel de apoyo ciudadano lo alcanzaba sólo a 37 días de dejar el cargo y confirmaba la tendencia de los últimos estudios de opinión ciudadana de Adimark: 81% (diciembre de 2009) y 77% (noviembre). El sondeo CEP de octubre, por otro lado, le dio un 78%.

No son estas cifras las que provocan mayor sorpresa: la estupefacción nace cuando se constata que esa enorme adhesión no se reflejó en las pasadas elecciones presidenciales. Eduardo Frei, el candidato que expresaba la continuidad política de la administración de Bachelet, logró un 29,60 y un 48,39% en la primera y segunda vuelta, respectivamente. Además, en la elección parlamentaria la Concertación sólo obtuvo un 44,36%, casi empatando con la derecha en el porcentaje y logrando la misma cantidad de diputados.

No es la única paradoja con la cual Bachelet concluye su mandato y son ellas las que pueden terminar frustrando que se posicione como principal figura de la oposición a Sebastián Piñera y opción posible de recambio en cuatro años más. Ya ocurrió con Ricardo Lagos, que abandonó la Moneda en medio de un aplauso unánime y que, poco después, terminó sucumbiendo a la “hojarasca”, por usar sus palabras, y recibiendo el castigo de la opinión pública.

Fuente: Ercilla