El engaño que pudo acabar en masacre. 300 kilos de explosivos, situados a apenas 20 metros de las viviendas de 120 personas, entre ellas 41 niños. Cuesta creer que la última acción de ETA 'sólo' haya dejado 65 heridos de escasa consideración. "Fue un gran atentado que buscaba víctimas mortales", dijo el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Menos comedido pero más gráfico se mostraba el delegado de la Junta de Castilla y León en Burgos, Jaime Mateu, que calificó de "milagro" el que no hubiera que lamentar ningún fallecimiento.
Y es que la banda logró sortear todos los filtros para colocar la bomba en la explanada situada tras la casa cuartel de la Benemérita. El más obvio, el de diluir las sospechas acerca del mismo vehículo. Para ello, la banda dobló la matrícula de la furgoneta de un vecino de la zona, poseedor de una Mercedes Vito de modelo y color similar al empleado por los terroristas, según publica el diario El Mundo en su edición digital.
Aunque durante 14 horas estuvo aparcada en el mismo lugar y durante ese período fuera inspeccionada por los agentes, la comprobación de los datos disipó las dudas acerca de su origen. Se añade el hecho de que en este caso no se produjo una ronda de patrulla con perros detectores de explosivos, uno de los métodos habituales de la Guardia Civil en instalaciones susceptibles de ser objetivo de ETA.
Además, se da el hecho de que Burgos pasa por ser una zona sensible, un objetivo recurrente según se desprende de la documentación incautada a detenidos de la banda. De hecho, el último comando Vizcaya desarticulado hace menos de un año ya tenía entre sus hipotéticas dianas este mismo emplazamiento.
Por otra parte, las fuerzas de seguridad también estaban sobre aviso respecto a las tres furgonetas que se supone que la banda terrorista habría logrado pasar recientemente a terreno español cargadas con explosivos. La Mercedes Vito de este atentado en Burgos coincide con los datos aportados desde Francia, por lo que la atención se centra en las otras dos: una Renault Kangoo blanca y una Citroën Berlingo.
Aniversario sangriento
En todo caso, todo apunta a que ETA buscaba una matanza para conmemorar el 50 aniversario que cumple este viernes 31 de julio. La situación de la furgoneta, el hecho de que no se produjera llamada previa de aviso y el uso más que probable de amonitol como explosivo -un material de gran potencia- son datos suficientes para considerar que, pese al inmenso destrozo material, todo haya quedado en un sonoro aviso de que la banda terrorista sigue queriendo hacer daño.
Un atentado que pudo ser peor
Cuesta creer que la última acción de ETA "sólo" haya dejado 65 heridos de escasa consideración. Se usaron 300 kilos de explosivos, a escasos 20 metros de viviendas de 120 personas, entre ellas 41 niños. Mañana la organización terrorista cumple 50 años.