He leído con atención la notable opinión de Gabriel Conte sobre nuestra querida Bolivia. Estuve allí en los días previos al polémico Referendum que dividía a los bolivianos. La división era notoria, lamentable y violenta. De uno y otro lado se escuchaban argumentos razonables que tornaban muy interesante la cuestión que por aquellos días se decidía, y hasta podría decirse que el hecho hubiera sido una lección de madurez intelectual y democrática si no fuera por los fanatismos que tanto envician a las sociedades.
Una raza aún no extinta de estos enemigos de la Paz había decidido usar viejas tácticas para ponerse al servicio de intereses particulares, aun renegando de los principios que dice sostener y comulgar. Me refiero, por lo claro, a un execrable sector del clero católico boliviano, que atraído, como es su costumbre, por las ideas de la derecha conservadora había decidido prostituir hasta los dogmas de su propia fe. A fin de ser claro diré que el día de cierre de campaña, enfrente de la Catedral Primada de Bolivia, en Sucre, se había reunido una manifestación a favor del "NO" enarbolando banderas blancas con cruces rojas, como si la historia los estuviera llamando a una cruzada. El "leitmotiv" de la campaña podía verse en la cartelería profusamente distribuída que rezaba "DEFIENDE TU FE, POR TU DIOS VOTA NO".
Esta llamada a métodos retrógrados de enfrentamiento había encontrado en el Obispo de Santa Cruz, un cizañero desleal que había negado la participación de la Iglesia Católica en la elaboración de la Reforma, y a su obispo auxiliar, Powlaszewicz, como su fiel acólito que había calificado como una locura pensar que Dios no existe y que se quiera sacar a la religión y a Dios de la enseñanza. ¿Pero es que Estado e Iglesia deben ser una misma cosa? ¿La religión debe acostarse con el Poder? ¿Y aquello de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios? ¿Pero es que este sector de la Iglesia Católica, al copular con la derecha boliviana, termina en el mismo bando de aquellos a los que históricamente ha excomulgado? Digo, porque a la Masonería de Tarija, tan excomulgada como siempre, le valió padecer una bomba por decirse vinculada a la misma derecha oligárquica con la que coquetea la Iglesia. En fin, al parecer este sector de la clerecía ha entendido que las ideas evangélicas, la experiencia histórica de la relación de la Iglesia con las distintas derechas extremas y aún su propia coherencia intelectual pueden dejarse de lado por la sola seducción de ejercer el triste papel de la Babilonia que aviva los fanatismos que dividen a las sociedades y de los que se acusa al mismo Diablo. Después, seguramente, se mostrarán asombrados de que en los textos constitucionales se quiera prescindir de Dios y la Religión, causa por la que tanto y tan paradójicamente han bregado desde la inmunda oscuridad de sus conspiraciones.
Mientras tanto, los argentinos no nos asombremos en demasía, que nuestra querida provincia de Salta ya padece el notable retroceso de haber resignado la educación laica por los fanatismos religiosos. No faltará mucho tiempo antes de que estos mismos fanatismos consuman nuestras flacas libertades de pensamiento. Dios quiera que para entonces conservemos un hálito de vida para que el aguijón de estos curas locos, enemigos de la verdadera Fe (la que no necesita de más armas que la Verdad), no nos encuentre ya adormecidos.