Cerraron el caso Maddie y exculparon a los padres

La Justicia de Portugal informó hoy que no se habían obtenido pruebas de la práctica de delito alguno por parte de los padres ni del tercer sospechoso. La investigación sólo podrá ser reabierta por iniciativa del Ministerio Público o por requerimiento de algún interesado.

Los padres de Madelaine fueron exculpados. Foto: EFE
Los padres de Madelaine fueron exculpados. Foto: EFE

La justicia de Portugal decidió luego de 14 meses sin avances en la investigación de la desaparición de Madeleine McCann cerrar el caso.  Maddie estaba desaparecida desde mayo de 2007 cuando se encontraba de vacaciones con sus padres en una playa del sur de ese país europeo.

Además, la Fiscalía lusa ha levantado la condición de "arguidos" o sospechosos que pesaba sobre los padres de la menor, Kate y Gerry McCann.

Un escueto comunicado de la Procuraduría General de la República (Fiscalía lusa) informa de que "no se han obtenido pruebas de la práctica de delito alguno" tanto por parte de los progenitores de Madeleine como del tercer sospechoso del caso, el británico Robert Murat.

 Los tres ya han obtenido indemnizaciones de 694.000 y 750.000 euros, respectivamente, tras querellarse contra diversos diarios de Reino Unido por difamación. Con la decisión de los fiscales, Kate y Gerry McCann, así como Murat, que habitaba una casa cercana al apartamento donde desapareció la niña, pierden la condición de sospechosos que les impuso la justicia portuguesa de acuerdo con una peculiar legislación del país.

La investigación sólo podrá ser reabierta por iniciativa del Ministerio Público o por requerimiento de algún interesado, "si surgieran nuevos elementos de prueba que originen diligencias serias, pertinentes y consecuentes", agrega la nota.

La Policía Judicial portuguesa entregó a los fiscales el pasado 1 de julio su informe final sobre la investigación sin pruebas aparentes que aclaren el paradero de la niña o la implicación de Murat, Gerry y Kate McCann.

Levantan del secreto de sumario

Respecto al sumario, la Fiscalía puntualiza en el comunicado que cuando sea público podrá ser consultado por "cualquier persona que revele interés legítimo y respete las formalidades y límites impuestos por la ley".

Los documentos del caso, cuyo secreto fue prorrogado en dos ocasiones e incluye decenas de volúmenes con informes policiales y periciales, levantan gran expectación en Portugal, porque en ellos deben figurar los elementos que llevaron a la policía a formular sus sospechas contra los McCann. En un principio la policía se centró en la hipótesis de un rapto relacionado con pederastas y luego en una muerte accidental de Madeleine que sus padres habían ocultado.

Los principales indicios contra los padres, según lo trascendido en la prensa, surgieron cuando la policía británica, preocupada por la falta de resultados de sus colegas lusos, les proporcionó dos perros especialmente entrenados para detectar rastros de sangre y de cadáveres. Los canes encontraron indicios de los dos tipos en efectos personales de la pareja, en su apartamento y en un automóvil que alquilaron después de la desaparición de la niña.

Pero según declaraciones públicas de un alto cargo de la policía, las muestras recogidas en los lugares y objetos señalados por los perros, analizadas por un laboratorio británico, no han permitido identificar al cien por cien el ADN de Madeleine.

Madeleine McCann desapareció la noche del 3 de mayo de 2007, nueve días antes de cumplir cuatro años, del apartamento donde dormía junto a sus dos hermanos menores, mientras sus padres cenaban con varios amigos en un cercano restaurante de la costa del Algarve.

Pese a la campaña internacional y las donaciones de varios millones de euros para buscar a la niña, nunca se encontró rastro de ella y los padres, que siempre han defendido su inocencia, abandonaron precipitadamente Portugal en septiembre pasado cuando la policía les declaró "arguidos".

Los McCann, que pasaron de ser víctimas a villanos en la triste historia de la desaparición de su hija, gestionan todavía un fondo con cientos de miles de euros en aportaciones para ayudar a encontrar a la pequeña.