El presidente estadounidense, George W. Bush, prometió este miércoles permanecer comprometido en lograr una pronta paz entre palestinos e israelíes, al cerrar en Egipto un gira por Medio Oriente en la que no logró todo el pretendido apoyo árabe para el proceso de paz con Israel y para aislar a Irán.
No obstante, en la última escala de su gira de ocho días, la más vasta por la región desde que llegó al poder, en 2001, Bush sumó al menos una a su favor al cosechar el respaldo de su par egipcio, Hosni Mubarak, quien dijo que trabajará junto a Estados Undidos para lograr un acuerdo para crear un Estado palestino.
"Cuando digo que volveré para seguir comprometido, hablo en serio. Cuando digo que soy optimista de que podemos lograr un acuerdo, lo digo en serio", dijo Bush, quien prometió regresar a la región en mayo, en declaraciones en la ciudad de Sharm el-Sheikh, sobre el mar Rojo, tras reunirse allí con Mubarak.
El mandatario egipcio dijo que subrayó a Bush que el conflicto palestino-israelí es la principal fuente de inestabilidad y violencia en Medio Oriente. Bush predijo en su gira que las partes firmarán la paz antes de que deje su cargo, en enero de 2009.
"También dije que deseo que él logre un acuerdo de paz antes del fin de su mandato", señaló Mubarak a través de un traductor.
"Estamos listos, junto a Estados Unidos, a trabajar en pos de una paz amplia y justa", agregó, citado por la cadena de noticias CNN.
Bush arribó a Sharm el-Sheik procedente de Arabia Saudita, y fue recibido por Mubarak al bajar de su avión.
La visita no llegó en el mejor momento de las relaciones entre Estados Unidos y este aliado históricamente importante, y su duración de algunas horas contrasta con los dos días de cumplidos y de colorida diplomacia cultural en Arabia Saudita.
Las relaciones se resintieron por las críticas de Washington a El Cairo por lo que considera su fracaso en asegurar las fronteras con la Franja de Gaza, ahora dominada por el movimiento palestino Hamas, considerado "terrorista" por Estados Unidos e Israel.
La Casa Blanca también cuestionó la detención de un dirigente opositor y otras acciones que considera antidemocráticas.
Mubarak gobierna Egipto desde hace un cuarto de siglo y no tiene aún un sucesor designado, aunque sus críticos aseguran que quiere favorecer la llegada al poder de su hijo, Gamal.
La escala llegó al final de una gira por Medio Oriente en la que Bush intentó lograr el apoyo árabe a su meta de que palestinos e israelíes firmen la paz antes de que deje su cargo y a su campaña para aislar a Irán.
Israelíes y palestinos reanudaron las primeras conversaciones de paz formales tras siete años de violencia en una conferencia convocada por Bush en Annapolis, cerca de Washington, en noviembre pasado.
Pero, aunque vuelve con las valijas cargadas de promesas, ni Israel ni sus aliados árabes garantizaron a Bush que harán lo que el presidente pretende respecto al proceso de paz, a Irán, a las reformas democráticas y a los precios del petróleo.
En Arabia Saudita, Bush enfrentó dificultades en los dos pilares de su viaje.
El canciller saudita, Saud al-Faisal, dio una fría recepción al pedido de Bush de "tender la mano" a Israel.
"No sé cuánto más podemos tender la mano a los israelíes", dijo Faisal en conferencia de prensa con su par norteamericana Condoleezza Rice.
Sobre Irán, Faisal dijo: "Irán es un país vecino, importante en la región. Naturalmente, no tenemos nada malo contra Irán".
Su pedido de que los países productores de petróleo aumenten su producción para que bajen los precios internacionales de crudo y respire la herida economía estadounidense también cayó en saco otro, ya que Arabia Saudita dijo que sólo incrementará su producción "cuando el mercado lo justifique".
De parte de Israel, apenas logró una promesa del primer ministro Ejud Olmert de que su gobierno desmantelará las colonias judías construidas en tierras palestinas sin autorización, algo que el Estado judío ya le había prometido hace cuatro años.
Bush cerró una gira con pocos logros
El presidente visitó hoy a su aliado Hosni Mubarak, quien dijo que trabajará junto a él para crear un Estado palestino. Así, el mandatario terminó su recorrido de ocho días por la región y se vuelve con las valijas cargadas de promesas pero sin ninguna garantía sobre los temas que más lo preocupan: Irán, el precio del petróleo y la paz.