Bachelet lidera el ranking de protestas de los gobiernos chilenos

Hasta ahora, la actual presidenta chilena, debió soportar 18 protestas y cientos de manifestaciones espontáneas contra sus políticas. Varias más que en la era de Aylwin, Frei y Lagos. Además, son más masivas y duraderas. Con ello, logra el galardón como el gobierno concertacionista más abucheado por las organizaciones sociales.

Foto: web
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Según una nota publicada por el diario chileno, El Mercurio, dieciocho importantes protestas y más de un centenar de manifestaciones menores tuvo que enfrentar  el gobierno de Michelle Bachelet en el año y medio que va de su mandato.

Una cifra alta si se compara con los tres gobiernos antecesores de su propia coalición, que tuvieron un promedio de 10,5 protestas en el mismo período (11 de marzo de su primer año de mandato al 2 de septiembre del segundo).

Pero ésa no es la única cifra negra de la Presidenta Bachelet. También ha enfrentado las manifestaciones más duraderas, masivas y mediáticas, que han generado apoyo en la ciudadanía y han significado la caída de algunos de sus ministros.

Una cifra de ejemplo. De los 539 días que lleva en la cima del poder político, 135 han sido de movilizaciones. Las más duraderas: la marcha de los pingüinos (40), el paro de los trabajadores de la Salud (21), las protestas por el Transantiago (30 días aproximadamente) y la paralización de Codelco (34). En cambio, en el gobierno de Aylwin, en el mismo período, hubo sólo 10 días de manifestaciones, en el de Frei 15 y en el de Lagos 26.

El gobierno de Patricio Aylwin fue objeto de 10 protestas. La mayoría relacionada con los derechos humanos y eran lideradas por las agrupaciones de familiares de presos políticos, del Movimiento Sebastián Acevedo, de los exonerados y ejecutados políticos.

Recién en julio de 1990 enfrentó un paro nacional indefinido de los consultorios, que reclamaban por un aumento de las remuneraciones. Los problemas con el sector salud se repitieron en octubre.

El gobierno de Eduardo Frei, en tanto, fue objeto de protestas en 11 ocasiones.

Las dos más importantes de 1994 fueron la primera movilización de la CUT liderada por Manuel Bustos contra la Concertación en julio, aunque sin gran convocatoria, y el paro total de actividades en Arica, en agosto, al que adhirieron 57 gremios empresariales, 76 sindicatos y la ciudadanía en general.

El gobierno de Ricardo Lagos partió rápidamente con conflictos sociales, los que sumarían 10 al término del primer año y medio de su gestión.

A fines de marzo de 2000 los trabajadores marítimo-portuarios pararon cinco días las faenas en Iquique en protesta por la licitación de los puertos. La lucha la reanudarían en octubre con un paro de otros cinco días, pero ahora en Iquique, Valparaíso, San Antonio y Talcahuano, generando graves daños económicos.

Otro de los grandes conflictos fue el paro de tres días de los camioneros -también en octubre de 2000- que puso en jaque el abastecimiento del país.

El gobierno de Bachelet fue el más golpeado por las movilizaciones.

Sus problemas empezaron el 26 de abril de 2006 con tímidas manifestaciones pingüinas que se repitieron y fueron ganando en adeptos durante las semanas siguientes. 40 días de movilizaciones en las calles, las más fuertes el 4 y 9 de mayo, que terminaron con más de 600 detenidos y grandes destrozos, incluso saqueos. Continuaron con tomas de liceos que se iniciaron el 19 de mayo. La efervescencia y el apoyo social a las demandas por mayor calidad educativa, llevó a los estudiantes a organizar dos paros nacionales el 29 de mayo y el 5 de junio, dando recién ahí por concluidas las manifestaciones, luego del compromiso del Gobierno de realizar reformas a la Educación. Pero aún faltaba el gran herido de guerra: el ministro del ramo Martin Zilic debió salir del gabinete.

En agosto de 2006, se inició un bloqueo inédito de 14 horas a la isla de Chiloé en protesta por la cancelación del proyecto para construir un puente sobre el Canal de Chacao.

En septiembre fue el Colegio de Profesores el que llamó a un paro nacional, que nuevamente contó con el apoyo de los estudiantes secundarios. La movilización terminó con 83 detenidos. Ese mismo mes los trabajadores de la Salud iniciaron un paro de actividades que duró poco más de tres semanas y afectó a 18 hospitales públicos, incluida la Posta Central.

Este año no fue mejor para la Presidenta. Después de cinco días soportando los malestares del Transantiago, la población santiaguina comenzó a protestar espontáneamente. Todo empezó el 15 de febrero. Y lo que un principio fueron manifestaciones pacíficas de vecinos descontentos por la escasez de recorridos, con el correr de los días adquirió un cariz cada vez más violento. Un mes después ya se contabilizaban más de 120 manifestaciones, la mayoría concentradas en seis comunas: Estación Central, Maipú, Cerrillos, Pudahuel, Peñalolén y Renca. La rabia acumulada recibió su trofeo: el ministro de Transportes de la época, Sergio Espejo, salió del gabinete.

El último capítulo de las protestas se dio el miércoles pasado con una movilización convocada por la CUT y apoyada incluso por el Partido Socialista, el mismo al que pertenece la Presidenta, generando nuevas y potentes recriminaciones al interior del conglomerado oficialista.