Liberan a rehenes surcoreanos

Las últimas siete personas fueron entregadas ayer a representantes de la Cruz Roja en dos tandas. A uno de ellos, los insurgentes le entregaron una carta en la que recordaban que el gobierno de Seúl “apoyó la guerra y envió a 200 soldados para matar a nuestro pueblo”.

Momento de la entrega de los rehenes. Foto: EFE
Momento de la entrega de los rehenes. Foto: EFE

Los últimos siete rehenes surcoreanos que permanecían en manos de los talibanes en Afganistán fueron liberados este jueves y entregados a representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), informaron fuentes de esa organización humanitaria.

"Todos fueron liberados y el drama ya terminó", afirmó el gobernador de la provincia sureña de Ghazni, Mehrayuddin Patan.

En primer lugar, fueron liberados un grupo de cuatro rehenes, dos hombres y dos mujeres’, señaló el responsable del CIRC para la región sur de Ghazni, Irfan Sulejmani.

Esta entrega de prisioneros se produjo a un centenar de kilómetros al sur de Ghazni, lugar en el que se habían desarrollado negociaciones directas entre los talibanes y representantes de Seúl.

Unas horas después, en otro punto de encuentro los jefes tribales entregaran a los tres últimos rehenes que los talibanes habían dejado en sus manos, dos mujeres y un hombre.

Este último grupo de rehenes liberados -los insurgentes ya habían liberado ayer a 12 de los 19 que aún mantenían en su poder- llevaba una carta donde los talibán se dirigen a los surcoreanos y dicen que el gobierno de Seúl "apoyó la guerra estadounidense y envió a 200 soldados para matar a nuestro pueblo".

El 19 de julio, los talibanes secuestraron a 23 miembros de un grupo de cooperantes surcoreanos, y exigieron la excarcelación de varios combatientes a cambio de su liberación.

Días más tarde, los captores ejecutaron a dos hombres y luego liberaron a dos mujeres por su estado de salud, informó la agencia alemana DPA.

El martes último, el gobierno surcoreano confirmó haber acordado con los rebeldes la liberación de los 19 misioneros que seguían en cautiverio a cambio de retirar antes de fin de año los cerca de 200 soldados que Corea del Sur tiene desplegados en Afganistán.

Asimismo, el gobierno de Seúl se comprometió a suspender antes del 1 de septiembre próximo todas las misiones de cooperantes cristianos surcoreanos en el país.

Esa parte de la negociación constituía un punto muy importante para los insurgentes que juzgan muy peligrosa la tarea de los misioneros cristianos, pues instan a los afganos a llevar a cabo una conversión prohibida por el Islam.

"Nuestro pueblo está preparado para sacrificarlo todo en pos de mantener su religión", aseguran los rebeldes, que justificaron el asesinato de dos de los rehenes por la "intransigencia" de Estados Unidos y a la "desidia" del gobierno afgano de Hamid Karzai.

El ministro de Exteriores afgano, Rangin Dadfar Spanta, calificó de "importancia más bien simbólica" la presencia del contingente surcoreano en el país, y aseguró que su retirada ya había sido pactada con el gobierno en Seúl antes de la crisis de los rehenes.

En tanto, un líder de alto rango de la milicia radical talibán fue abatido en un ataque aéreo llevado a cabo en la mañana del jueves en el sur del país, informó este jueves el Ministerio de Defensa en Kabul.

"Entre varios rebeldes muertos se encontraba el mulá Brodar", anunció el ministerio en un breve comunicado.

El incidente se produjo cuando soldados afganos repelieron, con apoyo de tropas internacionales, un ataque de rebeldes en la provincia de Helmand, combate que produjo varias bajas entre los insurgentes.

De confirmarse la noticia, se trataría del peor revés sufrido por los talibán desde mayo, cuando fue abatido el jefe militar de los milicianos, el mulá Dadullah.

Brodar tuvo un papel destacado en el gobierno talibán y en la resistencia armada que practica la milicia desde el derrocamiento del régimen a fines de 2001.