"Los consumidores de vino tienden a ver a países como Chile como advenedizos", y "con buena razón", indica una nota publicada en la edición de hoy del "New York Times", bajo la firma de Eric Asimov.
La sección en la cual se publica es todo un clásico y una referencia ineludible: "Wines of the times". El artículo en cuestión es una mínima pero entretenida historia del vino en Chile, mediante el uso del trayecto que ha recorrido al otro lado de la cordillera el varietal Carmenere.
"Aquel vino ha sido producido en Chile durante más de cuatro siglos, desde los primeros colonos españoles que trajeron las vides con ellos a mediados del 1500", explica Asimov. Y al llegar su relato al siglo XIX indica que el desarrollo de este varietal en la industria chilena no fue algo deliberado ni adjudicable a expertos, sino "un asunto de suerte". Y así entonces da lugar a razones que provocaron el crecimiento, afirmando que a fines de 1800, "los viñedos europeos fueron devastados por la filoxera, que ataca las raíces de vides viníferas". Cuenta que el ataque de esta enfermedad también llegó a Norteamérica e incluso a nuestro país. ¿Y qué sucedió con Chile? Que antes de desatarse la filoxera en Europa muchos chilenos de clase acomodada, durante sus viajes al viejo continente, trajeron recortes de esas vides sin plaga. Y así las plantaron en sus tierras.
Otra razón que anota para mantener la sanidad es "debido a su aislamiento geográfico, con Los Andes al este y el océano Pacífico al oeste". Y hasta "tal vez porque la combinación de clima y suelo era poco propicia para la enfermedad, o porque el gobierno era vigía en la exclusión de la importación de vides enfermas".
Pero independientemente de la razón, "la industria de vino chilena nos devuelve el Carmenere. La uva fue extensamente plantada en Burdeos, antes de la filoxera. Después de ella, no fue replantada; y hoy es muy improbable encontrarla en Burdeos", asegura. Y entre su análisis, pese a degustar y adjetivar sobre clásicos chilenos, como los producidos por Merlot y Cabernet Sauvignon, el columnista asegura que el Carmenere puede hacer al vino chileno "distintivo" en el mundo. Para ello se refiere al caso de Argentina, apuntando que el Malbec ya "ha alcanzado una reputación de uva con sello". Y que igual suerte podría correr Chile con este varietal, "que no es producido prácticamente en ninguna otra parte del mundo".
Y hacia el final del artículo, narra una degustación, otorgando valores y características a estos vinos chilenos, ya disponibles en el mercado
americano, que tienen a la región de Colchagua como testigo de su potencial.
Chile y su variedad emblemática Carmenere
El periodista vitivinícola Eric Asimov hoy publica un interesante artículo en el New York Times sobre la buena situación de la variedad que identifica al país trasandino en el mundo. Al igual que el Malbec es sinónimo de Argentina, el Carmenere caracteriza la personalidad única de algunos vinos chilenos.