La gala de los premios Martín Fierro suele ser sinónimo de brillo y celebración, pero este año la previa se vio opacada por un conflicto que combina despecho y exigencias de cartel. Los protagonistas de esta historia de tensión son Ian Lucas y Evangelina Anderson, quienes pasaron de un affaire privado a una enemistad pública que hoy complica a los organizadores de la gran noche de la televisión argentina.
Un pedido que sacude a la producción y a Evangelina Anderson
La bomba estalló este miércoles en el programa Intrusos. Según relató la panelista Paula Varela, ambos están invitados a la ceremonia como parte del equipo de Masterchef, ciclo donde Anderson fue figura y Lucas se destaca como candidato al premio "Revelación". Sin embargo, la armonía se quebró cuando el youtuber descubrió que la planificación original los ubicaba en la misma mesa.
"Puso el grito en el cielo. No le gustó nada", aseguraron desde el entorno de la producción del evento. Ian Lucas habría sido terminante en su postura: se niega rotundamente a compartir el espacio físico con la modelo, lo que obliga a la organización a decidir si priorizan el pedido del joven ternado o mantienen a Anderson junto al resto de sus compañeros de programa.
Este episodio no parece ser un hecho aislado, sino la confirmación de una grieta profunda. De acuerdo con la información brindada en el ciclo de América, el influencer ya habría realizado desplantes similares en el pasado, incluso negándose a asistir a otros programas, como el de Verónica Lozano, si la modelo estaba presente.
La reacción de Evangelina Anderson fue de absoluto malestar al enterarse de que su nombre era objeto de condiciones por parte de su antiguo vínculo. Mientras la organización evalúa si sentará a la modelo en una ubicación alternativa para evitar el roce, queda claro que la gala tendrá una cuota de suspenso extra. En una noche donde Ian Lucas busca consagrarse como la nueva cara de la pantalla, su negativa a convivir con el pasado se convirtió en el comentario obligado de todos los pasillos.