Mica Viciconte rompió el silencio en el streaming de Telefe y, sin pelos en la lengua, se despachó con una confesión que puso en la mira su vida bajo las sábanas con Fabián Cubero. La guardavidas, siempre frontal, no solo reveló que tiene un arsenal de accesorios eróticos, sino que relató un desopilante escándalo doméstico que terminó de la peor manera.
Un disfraz de dudosa calidad para sorprender a Cubero
Frente a la mirada atenta de Anna Del Boca, Mica se animó a contar que en su casa existe un sector prohibido: un cajón gigante repleto de vestuarios para jugar en pareja. Sin embargo, no todo es glamour. “Tengo un cajón gigante, desde uno que parezco un matambre hasta lo que quieras”, lanzó entre risas.
La rubia recordó una noche en la que, tras una copa de vino, decidió cumplirle una fantasía a Poroto vistiéndose de porrista. Pero el resultado fue un bombazo de inseguridad: “Este de porrista era medio baratón. Me sentía un choripán, te lo juro. Me hice dos colitas y con un chupetín en la mano”.
La escena parecía de película, pero terminó en comedia. Mientras Cubero la esperaba expectante en el sillón, Viciconte luchaba contra la vergüenza en el baño. A pesar de lucir el top y la pollera tableada, el sentimiento de ridiculez pudo más.
“Esa vez fue la última. O sea, debut y despedida con los disfraces sexys”, sentenció la marplatense, confirmando que la experiencia fue traumática. Aun así, Mica defendió la idea de innovar tras años de amor: “Me parece que después de un par de años tenés que jugar un poco. Yo le dije que se ponga un elefantito”, cerró picante.