Cada vez que antes de asistir a algún espectáculo, vemos un avance, ya sea en forma de tráiler o de sinopsis escrita; empezamos a trazar una especie de expectativa con respecto a lo que vamos a ver. Luego, llega el momento de enfrentarnos a una propuesta artística que, en muchos casos, puede superar o pulverizar el umbral de nuestro asombro.
En el caso de Cross de perra, la nueva creación del grupo Dos Huérfanos Teatro, tanto en las notas publicadas en los medios antes del estreno, como en el mismísimo programa que se entrega en la sala; se habla de siete mujeres que buscan a un hombre que ha desaparecido completamente de sus vidas. Y esa premisa, se explicita a través de interrogantes tan movilizadores como estos: "¿Está muerto?, ¿Vive?, ¿Dónde está? ¿Será que este hombre está todo el tiempo en escena, en el texto y lo que vemos o leemos son los pensamientos y recuerdos de él? ¿Será que este señor está vivo y lo que recuerda son frágiles apreciaciones de siete mujeres muertas? Así entonces no sabemos si lo que veremos serán actrices, delirios, pensamientos o fantasmas ¿y en todo caso, no es esto el teatro en sí? Actrices, delirios, pensamientos y fantasmas...puede ser".
El gran problema de sembrar expectativas, es que luego la obra no esté a la altura de las circunstancias. Y básicamente eso es lo que ocurre en Cross de perra, una propuesta que promete una atmósfera entre inquietante y punk, a la que ni siquiera llega a asomarse. Cae más en el ejercicio pretencioso, que en la apuesta ambiciosa. Algo que ya ha sucedido en anteriores obras de Dos Huérfanos Teatro, la compañía comandada por Luciano García Güdell y Marta Neme.
A nivel de puesta hay algunos elementos interesantes, que por momentos funcionan de manera caprichosa. La iluminación por ejemplo, propone un preciso juego de luces de colores que calzan perfectamente sobre unos cuadrados trazados sobre el escenario. Sin embargo, ciertos parpadeos estroboscópicos de la luz aparecen de manera completamente aleatoria. El uso de una pantalla en escena tampoco termina de aportar algo fundamental para el concepto visual de la obra. La música en vivo e intervenciones a cargo de Grisaux Crisman y Agustina Bécares están entre lo más rescatable de Cross de perra, pero su encastre en una puesta dominada por la falta de integración de sus elementos, no termina de cobrar vuelo.
Las siete actrices ofrecen una performance despareja, cuyos desniveles se ven potenciados por una dramaturgia y dirección herméticas. A pesar de las múltiples posibilidades que ofrece la Sala 1 de la Nave Cultural, con su enorme espacio e impronta industrial, casi toda la puesta se dirige hacia el frente, anulando el contacto entre las protagonistas y gran parte del público ubicado en los sectores laterales; y dificultando la comprensión del texto, más allá del uso de micrófonos ambientales. Con respecto a las imágenes, hay varios momentos con destellos de cierta belleza plástica, pero terminan por saturar a base de repetición, como la chica que se pasea con globos durante casi toda la obra.
Los nombres de las criaturas que deambulan en escena son: La Bestia Rubia, Alicia Parricida, Ofelias En Auschwitz, White Herzog, La Mina Cool de los Globos Flower Power y Obstinada De Tripa Amarilla. Ya desde ahí podemos anticipar dos posibilidades: un universo tan personal como frondoso, o la tentación del jueguito ombliguista. Cross de perra se inclina hacia la segunda chance, con unos textos inflamados y vociferados en pose de discurso alternativo modelo años '90.
No se trata de condenar las búsquedas. No se trata de defender sólo ese teatro eficaz que es aplaudido a rabiar. Simplemente podemos reflexionar sobre la base de que hay búsquedas personales que conectan con el público, desde Manuel García Migani con Tus excesos y mi corazón atrapado en la noche (una obra que se transformó en un inesperado suceso de taquilla), hasta Ariel Blasco con varias temporadas de la inquietante Reflejos; o el acertado despojo del reciente estreno comandado por Víctor Arrojo en Tiempo compartido.
Pensar en el encuentro con el público no debería ser un detalle menor en el teatro local. En el estreno de Cross de perra, algunas personas se levantaron durante la función, y no por sentirse interpeladas por la obra, lo cual sería al menos un signo de provocación; sino por tedio. El hecho de que la recepción de los espectadores en la función debut, con cerca de 200 personas en la sala, haya tenido menor caudal de euforia que el festejo de las actrices tras bambalinas; dispara al menos dos preguntas que exceden todo lo visto en escena: ¿cuál es la fuerza que convence a un grupo de artistas a plegarse a una propuesta que no traspasa los límites del escenario?, y ¿qué pasa con el eventual espectador que pisa por primera vez en mucho tiempo una sala local para presenciar una obra de estas características?
Ficha:
Cross de perra
Funciones: viernes 12 y viernes 19 a las 22 hs. - Sala 1 de la Nave Cultural (España y Maza).
Dirección General: Luciano Garcia Güdell.
Codirección: Marta Neme
Dramaturgia Puesta en Escena, Diseño Lumínico y Dirección de Actores: Luciano Garcia Güdell.
Dirección De Arte, Diseño Escenográfico y Dirección de Actores: Marta Neme.
Intérpretes: Romina Iacovetta (La Bestia Rubia), Ailen Cuello & Betsa Stay (Ofelias en Auschwitz) Soledad Muñoz (La Obstinada De Tripa Amarilla), Aixa González García (Alicia Parricida), Julieta Ortego (White Herzog) y Lucila Oliva Cabrera (La Mina Cool De Los Globos Flower Power)
Asistencia Técnica General: Horacio Ochoa.
Musical Original e Intervenciones: Grisaux Crisman & Agustina Bécares.
Selección Musical: Luciano Garcia Güdell.
Diseño Gráfico: Marta Neme.
Teaser: Edición: Mariano Cocolo - Cámara: Hugo Ricardo Orozco.
Fotografías: Julieta Ortego.
Producción General: Dos Huérfanos Teatro.