Vuelve a Mendoza una banda acostumbrada a dejar shows que son verdaderas fiestas.
El espectáculo del "Cuarteto de Nos" -que de ellos hablamos- en Mendoza estará basado en sus últimos cuatro discos, “Raro”, “Bipolar”, “Porfiado” y “Habla tu espejo”. La agrupación uruguaya está compuesta por Roberto Musso (cantante, líder y guitarra rítmica), Santiago Tavella (bajo), Álvaro “Alvin” Pintos (batería), Gustavo “Topo” Antuña (guitarra solista) y Santiago Marrero (teclados). De cara al espectáculo, hablamos a fondo con Musso de pasado y presente de la banda.
- ¿Cuál es el concepto que unificó la exitosa trilogía entre "Raro", Bipolar y Porfiado?
- En verdad no hay mucho de conceptual entre ellos. Cuando los grabamos y los presentamos no sabíamos que iba a pasar lo que pasó. Cuando sacamos "Raro" éramos muy conocidos en Uruguay, pero no en Argentina. No pasábamos del under de Buenos Aires. A partir de ahí, empezamos a ser una banda "nueva", aunque nosotros veníamos desde la década del 80 y somos viejos ya. El desafío para nosotros fue demostrar y demostrarnos que había vida a partir de ese disco y, por suerte, "Bipolar" y "Porfiado" vinieron a ratificar ese rumbo. Por ahí, por eso se habla de trilogía.
- Con qué canción, previa a la trilogía, se les abrió esa veta que fue del pop al hip hop, que tantas alegrías les ha dado? Digo, porque da la impresión de que fue así, con una canción que se abrió para que nacieran otras con una estética, discurso y sonido semejante...
- No sé si hablar de una canción, pero sí hubo en "Raro" una espinal dorsal, una columna basada en las canciones "Yendo a la casa de Damián", "Ya no sé qué hacer conmigo" y "Verano del 92", que nos abrieron el panorama y marcaron un rumbo distinto.
- ¿Y qué tiene de especial o de superador "Habla tu espejo"? ¿Se están despegando de la impronta que marcaron?
- No sé... Si tomás una foto aérea de la trayectoria de una banda, por ahí ves otras cosas que el presente no te deja ver. Otra cosa importante es diferenciar el disco grabado con los shows en vivo. Hoy, la vida de una banda pasa por el vivo. En nuestros shows las canciones de los tres discos anteriores a "Habla tu espejo" siguen muy presentes, son muy disfrutadas. Y las nuevas canciones se incorporaron muy bien a la dinámica que venimos sosteniendo.
- ¿Cantan muchas canciones del último disco?
- Lo que hacemos es ir rotando canciones como "No llora", "Roberto", "21 de setiembre", "Whisky en Uruguay" y "Un problema menos". Tuvimos que someterlas al riesgo grande de ver cómo se acoplaban a las que veníamos haciendo con tanto éxito. De todos modos, el sonido en vivo pausteriza un poco todo.
- Lo que pasa es que vos convivís con esa experiencia del vivo y nosotros, con la de los discos, en casa o en el auto. Es más íntima nuestra experiencia que la tuya...
- Tal cual, pero nosotros tenemos el deber de mantener la energía del vivo todo el tiempo, para quienes van a vernos. Nuestro lenguaje del recital en vivo siempre es distinto al lenguaje del disco grabado.
- Estas autoconfesiones de antihéroe al que las cosas le salen mal, tan encantandoras en sus canciones, son una estrategia de seducción muy uruguayas o hablan de una condición humana en general?
- Y... sí, creo que sí; esa postura tiene mucho de rioplatense. Ese héroe nostálgico...
- El héroe romántico...
- Ahí está, sí... el héroe romántico al que siempre le va mal; el que no gana. Es muy nuestro esto, ¿no? En Argentina, se entiende, porque compartimos casi todos los códigos, pero cuando vamos más al norte, como Colombia, Venezuela o México, ahí sí se nota la diferencia. Ellos hablan del rock sureño, no sólo por la música, sino por las letras particulares. En este sentido, podemos hablar que nosotros hacemos un rock "honesto", que cuenta sus cosas.
- No obstante, tus letras abundan en lo ocurrente, en lo prolífico en cuanto a información, en lo gracioso o patético siempre, ¿da la impresión, Roberto, que nos estás escondiendo algo detrás de tu humor?
- No... no... No escondo nada ni sabría esconderlo bien. Lo que sí es verdad es que soy muy obsesivo respecto de la escritura de las letras; me gusta mucho esto. Creo que vos, cuando más información tirás en una letra, cuanto más deshilvanás esa madeja, entonces, la canción es más perdurable en el tiempo. Las letras de "Raro", por ejemplo, tienen diez años y parecen escritas hoy.
- Yo encuentro incluso una vinculación entre tu manera de contar y la de la poesía más tradicional: el romance español, las odas cantadas o contadas con liras ya desde los griegos, la lírica de los gauchos payadores, ¿lo has analizado desde este punto de vista?
- Tal cual, lo he pensado. En particular, me pasa con los payadores; de chico, me encantaba ir a las exposiciones rurales. No por las vacas o los caballos, sino por escuchar a los payadores. Siempre me encantó escucharlos. Además, desde muy jovencito he sido fan de la literatura de Cortázar, Borges, García Márquez...
- Hay canciones tuyas con colores que pueden ser tomados como propios del boom latinoamericano...
- Bueno, gracias, a mí ese movimiento me ha influido mucho.
- Y además, te pediría unas líneas de tu parte para resaltar la influencia, que creo que la hay, del gran Leo Maslíah en vos...
- Obviamente, cuando se inició en Montevideo todo un movimiento de canto popular, nosotros recién estábamos empezando con la música del Cuarteto. A nosotros nos convencía lo que planteaban, pero no cómo tratar esos temas. Buscábamos otras letras. Escribíamos cosas que sólo eran escuchables por el cuarteto de nos-otros... De aquí viene el nombre del grupo. Y, entonces, vimos a un músico tan exuberante como Leo, bueno, nos maravilló. Hacía canciones que parecían simples y eran muy complejas a nivel armónico. Y con unas letras tan ingeniosas y llenas de humor. Entonces, vimos que se podía...
- En esta línea, hay además, una idea que se sostiene, a bordo del humor, en tus letras: la del cansancio ante la hipocresía de las personas...
- Sí, está muy bien lo que me decís. Esto tiene que ver mucho con mi forma de componer. El humor era más fuerte, más invasivo en otras épocas. Y nunca se puede descontextualizar la obra artística del momento histórico en que fue compuesta. Nosotros pasamos adolescencia en dictadura militar y esto nos marcó como generación y marcó nuestra manera de mirar al mundo. Ese humor contestataria y socavador era muy eficiente para nosotros en los '90. Y después me gustó ir cambiando esa óptica con el correr del tiempo. Entonces, el humor viró en ironía y hoy es eso más que otra cosa lo que está presente en las letras.
- Te saco un poco de la banda: es impresionante el movimiento cultural que se genera en Uruguay en torno a las murgas. Lo conozco muy bien, porque he ido muchas veces a disfrutar del carnaval desde los barrios... Ahora bien, ¿hasta qué punto fuerte y saludable impronta contracultural y social ha llegado a cambiar el movimiento social en tu país o cambiar la vida de la gente?
- Mirá, el movimiento del Carnaval en Uruguay es muy curioso. Se da muy fuerte en los meses de febrero y marzo, como un 'mainstream' rarísimo, para, después, casi desaparecer, salvo algunas cosas de murgas grandes, que hacen giras. Acá es muy raro ver shows de murgas, luego de la temporada del Carnaval. Es un fenómeno extraño. Hace años me gustaba mucho y, después, le fui perdiendo la pisada. Igualmente, es un hecho que en mi país cualquier asado termina con la gente tamborileando y cantando esas canciones de murga "que sabemos todos".
- Lo difícil, insisto, es comprobar que esa cultura lleve a cambiar la desigualdad social, por ejemplo...
- Las murgas ya tienen muy incorporada la cuestión social en sus cuplés. La función de la murga es criticar y hacer sátira con los acontecimientos del año. Estas cosas movilizan mucho, pero no sé si llegan a cambiar las cosas. ¿Sabés? Varias veces me han pedido que escriba letras de murgas, pero la verdad es que nunca me animé, a la vez que los temas suelen ser muy efímeros.
- Aunque también se ha dado el caso de muras como Falta y Resto y Contrafarsa, que sacaron hace muchos años discos que hoy siguen siendo actuales...
- Sí, también es cierto...
- Han tenido en Uruguay una fuerte impronta política y social, con músicos como Zitarrosa, Viglietti, Olimareños; una fuerte impronta popular, con las murgas... ¿Qué posición vino a asumir el rock uruguayo reciente? Digo, el que triunfó masivamente: NTVG, La Vela y ustedes que, aunque viejitos, explotaron comercialmente a partir de "Raro", hace relativamente poco..? ¿Qué nos vino a decir este rock uruguayo que triunfó?
- Creo que hay poner el acento en lo que planteás: hubo dos grupos más jóvenes, NTVG y La Vela, que fueron los que marcaron la diferencia. Nosotros fuimos aprendiendo del éxito a partir de las generaciones más jóvenes del rock uruguayo. Parece raro, pero es así, en un panorama en el que el rock uruguayo tiene muy pocos ejemplos en cuanto a exportación. La generación post-dictadura del rock uruguayo, que terminó en 1985, venía a romper un poco con todo lo que fue el canto popular politizado. Vos nombraste a los más famosos, pero había una gran cantidad de grupos "panfletarios", que ponían al frente la cuestión política y todo eso fue cayendo cuando se fue la dictadura.
- Ahora, uno escucha NTVG o La Vela y ve que prima la clásica canción de amor, pero esto no sucede con ustedes...
- No, claro, tal cual. A nosotros siempre nos gustó este camino diferente. Buscamos hablar de temas no-standard y, si los hablamos, tratamos de darle una óptica diferente. Esa fue siempre nuestra búsqueda y por eso el Cuarteto siempre fue un grupo raro. Cuando hablamos entre nosotros, nos seguimos sorprendiendo; siempre creemos que somos con un iceberg, oculto bajo el agua, tratando de entrar en el mainstream... Lo que pasa es que, para ser un grupo alternativo, nos escucha mucha gente. Por ahí, en la radio, escuchás una canción nuestra entre una de reggaeton o de Romeo Santos... Igual, siempre lo disfrutamos. Es que yo creo que hay una generación de gente, que antes no existía: hablo de productores artísticos, ejecutivos, sonidistas, iluminadores, etcétera, ahora hay infraestructura, otros recursos...
- En este sentido, para ustedes fue muy importante la aparición de un productor joven, hablo de Juan Campodónico, un gran músico que les re-definió el sonido al Cuarteto...
- Bueno, sí, claro que sí; él juego su rol y fue uno de los determinantes del sonido nuestro, desde "Raro", en adelante. Aparte, también le produjo el primer disco a No Te Va a Gustar...
- ¿Son tan queribles como parecen, como se los escucha y como se los ve en escena y ahora, charlando?
- (risas) Parece que sí... Nos lo dice la gente acá en Montevideo, cuando nos piden fotos o autógrafos, cada dos pasos. Algunos nos preguntan, ''¿nunca dice que no?". Y no, nunca decimos que no, ¿por qué lo haríamos? Yo me sentiría raro diciendo que no, al contrario: uno no sería uno mismo si le molestara todo el cariño de la gente. Después de tantos años de trayectoria, es un orgullo que la gente te quiera ir a ver y sacarse una foto con vos. Podrían cruzarse de vereda para evitarte, ¿no?
- ¿Y que hacés cuando querés estar solo en tu país?
- Por lo general, cuando no estamos de gira, yo estoy en mi casa. Tengo un estudio en el fondo y ahí me encierro a trabajar con las composiciones nuevas. A mí, esto me lleva muchas horas de trabajo. Y cuando, con la familia, con mi nena y mi esposa, queremos estar solos y tranquilos, bueno, nos vamos a un lugar fuera de Uruguay; para disfrutar de la intimidad de la familia...
- Finalmente, han venido varias veces a Mendoza, ¿qué nos prometen esta vez?
- Siempre lo hablamos entre nosotros, no lo digo porque esté hablando ahora contigo, pero nos encanta tocar en el Bustelo. Ese lugar parece hecho a la medida para el Cuarteto de Nos, por capacidad, por el escenario grande, porque se escucha bien de todos lados y tenés a la gente cerca. Muchas de las canciones tienen una puesta en escena importante, desde lo teatral hasta lo gestual, ¿viste? Por eso, creo que ahí se vive de una manera particular... Nos va a encantar estar ahí con ustedes.
Ulises Naranjo.