Kevin Johansen: “Soy un músico des-generado”

El argentino nacido en Alaska, llega a Mendoza para presentar «Bi», un disco doble dividido en música folk y pop-rock. Antes de esta cita imperdible, habló con MDZ sobre como el mestizaje está en sus genes y se traduce en sonidos.

MDZ cierra su mes aniversario con la presentación de Kevin Johansen + The Nada + Liniers en un espectáculo imperdible. Música, dibujos, arte y humor se mezclan en este show pautado para el próximo sábado 30 de agosto a las 23 en el Espacio Cultural Julio Le Parc.

Previo a su presentación, el músico compartió una extensa charla para MDZ Radio en el programa “Hacete Cargo”. Habló sobre su último trabajo de estudio, del bilingüismo y sobre su necesidad de mezclar géneros.

Yo siempre digo que más que un artista de culto, fui un artista oculto muchos años. 

La sociedad sobre el escenario de Johansen + The Nada + Liniers es una original combinación que reconstruye en vivo la esencia del disco «Bi» (2012), un trabajo de estudio que sintetiza el binomio creativo del músico argentino, sus vivencias y experiencias como ciudadano latinoamericano nacido en Alaska, Estados Unidos.

- «Bi» lleva un buen tiempo en la calle y ya recorriste el mundo presentándolo en vivo. Viéndolo ahora a la distancia ¿Rindió los frutos esperados?

Este fue un disco de esos que uno sueña que no sólo acapare la atención y el gusto del público que te sigue, sino que se amplifique hacia un nuevo público y más gente se vaya percatando de lo que uno hace. Creo que «Bi» sirvió para eso, para llegar a nuevos públicos.

- ¿Cómo surge la idea del disco?

La idea pasa por el lado de lo bicultural y bilingüe. El inglés y el castellano son como un solo idioma para mía... fue una cosa muy fortuita. Recuerdo que estaba tomando unos mates con mi hermana y ella me mostró una foto de mis padres. Ya estaba dando vueltas en mi cabeza la idea de «Bi», entonces pensé en papá en una de las tapas y en mamá en la otra. Luego, barajando un poco el concepto del disco doble, se me vino a la cabeza lo de «Bi».

- Tu madre siempre está presente en tu obra ¿Por qué?

Me remito mucho a mi madre porque fue quien me apoyó más que nadie y, además, fue una mina muy particular. Se crió en el seno de una familia muy laburante (mis abuelos vendían medias). Era un bocho. Fue a una escuela de monjas, y a los 16 años ya hablaba tres idiomas. Entonces, la becaron y se fue a estudiar a Colorado, donde conoció a mi padre. Ella era muy latinoamericanista, con sus contradicciones, porque se fue a estudiar a los 19 años a Estados Unidos y se casó con un gringo de Denver. Recuerdo que me hacía escuchar música negra de Latinoamérica. Reconozco mucho en ella la conciencia de la cultura de este Sur y está muy presente en este último disco. 

- Siempre rechazaste ser complaciente con la industria y con vos mismo en el momento de componer. ¿Esto es lo que te empuja a las fusiones? ¿Cómo surgen las fusiones rítmicas en tu música?

Yo siempre digo que más que un artista de culto, fui un artista oculto muchos años. Sobre todo, entre mis 20 y 30 años, cuando vivía en Nueva York, donde me descubrí musicalmente y encontré mi escuela musical en el Punk Rock. No me hago problema con la mezcla que tengo, con la mezcla de cultura, con cantar en inglés y en español. Yo tengo a mi madre argentinísima y a mi padre gringo. Entonces, ese estilo “des-generado”, con respecto a los géneros, tiene que ver con la libertad creativa y con encontrar la esencia y, afortunadamente, hay un público que disfruta de eso.

A mí me gusta descubrir canciones que sobreviven al paso del tiempo porque fueron compuestas como una gran canción. 

- Entonces, dentro de este estilo “des-generado”, podemos decir que sos un cancionista, que ese es tu género.

Claro, imaginate nacer en Alaska, con madre argentina que te colgaba las boleadoras en el living de tu casa, te hacía tomar el Nesquik con bombilla de mate y te ponía a Mercedes Sosa, Atahualpa, Tita Merelo y a Julio Sosa. Y a la vez, estar viviendo en Estados Unidos en los años 60-70 y escuchar desde los Beatles, a la música disco insipiente o Micheel Jackson y los Jackson Five.

- Una mezcla terrible en tu cabeza... 

Siempre digo que los oídos son el único orificio que no podemos cerrar, estamos expuestos a escuchar de todo. Después cada uno hace su filtro, si te dedicás a la canción buscás la belleza, pero dentro de un amplio espectro. Creo que uno aprecia desde una milonga, hasta una buena cumbia o un tema country. A nivel de estructura de canción. Por eso siempre digo que soy fanático de la canción. Es muy fisiológico como uno compone.

- La mayoría de tus canciones se pueden tocar con un solo instrumento. Aquí en Mendoza te hemos visto cantar canciones como “Karma Chameleon”, que uno no imaginaría que, en una versión solista y acústica, pudiera sonar tan bien.

Sí, a mí me gusta la palabra mezcla por sobre mestizaje, porque me suena a algo accidental y me gusta la búsqueda de la mezcla, encontrar lo compatible entre lo aparentemente incompatible. Y un buen tema es maravilloso, porque sobrevive a cualquier moda de época. En un momento estaban de moda los sonidos horribles de teclado, sin embargo esas canciones, cuando fueron bien compuestas han sobrevivido al paso del tiempo. Creo que eso busca cualquier cancionista, y yo también. A mí me gusta descubrir eso, canciones que sobreviven porque fueron compuestas como una gran canción.

- ¿Cómo surge la vinculación con Liniers?

Siempre tuve muy presente la cuestión del arte en general, tanto lo pictórico como el collage, la cosa más bien sesentosa. Después descubrir la revista Humor en Argentina y los grandes ilustradores argentinos. Luego, la vida me dio la posibilidad de codearme con músicos y artistas. Yo vengo de la Escuela del Sol, donde iban los hermanos Calamaro (Javier y Andrés) que dibujaban todo el día y tenían muchas revistas en su casa. En mi infancia estuve muy rodeado de la ilustración. Con respecto a Liniers, fue algo que surgió sin darnos cuenta. Éramos amigos y alguien de nuestro entorno sugirió que hagamos algo juntos en el escenario. No es casual que Liniers y yo hayamos pegado onda. Es un gran amigo y la pasamos “pipa” en el escenario, como dicen los españoles, y eso la gente lo nota.

- ¿Cómo continua este proyecto?

Ahora estamos sacando “(Bi)Vo en México”, un DVD que grabamos en homenaje al disco «Bi». Lo filmamos el año pasado con grandes artistas Mexicanos. Además, gracias a Ediciones de la Flor, lanzamos un nuevo libro, “Mix”, con letras mías y con muchos de los dibujos que va haciendo Liniers en los conciertos. Después quiero grabar un disco de tangos con la Orquesta El Arranque y un disco con los The Nada en vivo.


Entradas a la venta en...

- Urban, Peatonal Sarmiento 111 - Ciudad.

- Chamu, en San Martín.

- Tarjeta Nevada.

Precio:

Entrada General Anticipada $ 150.-

Entrada General a partir del Lunes 25 de Agosto $ 200.-