La actriz y capocómica Carmen Barbieri está cumpliendo hoy 59 años, y al parecer el mejor regalo que puede recibir es el que se está dando ella misma al develar en estratégicas cuotas un audio en el que increpa a su ex, el infiel Santiago Bal.
La semana pasada Carmen estuvo en Intrusos y reveló la primera entrega de esta grabación. Allí quedó más que claro que Bal la engañó con la bailarina Ayelén Paleo. Pero la cosa no quedó ahí, ayer la experimentada mediática se sentó a la mesa de Mirtha Legrand y prosiguió con su con su campaña de "limpieza de imagen". Al ser preguntada sobre el ventilado conflicto, Barbieri dijo: "Me engañó pero, al otro día, lo perdoné. Lo que no perdoné fueron las mentiras, las trampas y la traición".
Lo cierto es que este tole tole de traición y revancha geriátrica aún mantiene la atención de miles de espectadores. En el fondo no se trata de algo tan excepcional. Claro que aquí la cosa adquirió ribetes espectaculares porque la engañada resulta ser una diva de la escena nacional. Y encima, una mujer trabajadora, abnegada y "buena compañera" hasta la médula.
Es entendible el enojo de Barbieri. Por un lado se transformó en la "cornuda argentina", y luego fue tildada de loca o exagerada, al no haber salido nunca a la luz una prueba que comprobara el promocionado engaño. Pues bien, la evidencia fue difundida hace días a través de todos los medios. Sin embargo, lejos de sentirse aliviada, Carmen fue por más. No se trata aquí de hacer una defensa de una u otra de las partes. De eso ya se están encargando todos los programas y portales de chimentos. Pero da la sensación de que la toma de audio hoy difundida fue más allá de todo tipo de piedad.
En este nuevo segmento de la grabación digitada por Barbieri, se escucha a un Santiago abrumado. Por momentos, uno hasta llega a preguntarse cómo es que Bal no sospechó que esa crispada conversación iba a ser registrada. Es cierto que la actriz pasó por un momento humillante, pero también es verdad que ella es la que ha tenido mayor margen para explotar comercialmente la debacle de su pareja. El veterano Don Juan hace rato que está en la lona, tanto mediática como laboralmente. La operación de Barbieri pareciera consistir en demostrar que el señor es un auténtico demonio, y en medio de esa cruzada la blonda no se cansa de afirmar que Bal "quiere verla pidiendo limosna en una iglesia".
Da la sensación de que ya ni ellos pueden dimensionar los verdaderos niveles de malicia de esa relación. En el fragmento del audio difundido hoy en Intrusos, Carmen le pide a Santiago que le explique con lujo de detalles los entretelones del engaño. Exige que el veterano Casanova le cuente en qué día de la semana se encontraba con Ayelén Paleo, en qué lugar y en qué contexto. Le enrostra una y otra vez que ella estaba trabajando mientras el lujurioso anciano estaba de parranda. Y lo más punzante, la actriz no duda en exponer crudamente el difícil momento de salud por el que pasó Bal, y se encarga de subrayar que ella lo acompañó fiel y desinteresadamente durante todo el trance.
"Tenía ganas que me abrazara alguien y no me fui a los brazos de nadie. Te respete cuando estabas enfermo. ¿Sabés que nervioso y cómo gritabas? Y en qué estado estabas de carácter? Sin embargo no me quejaba de vos. Lloraba en un bar diciéndole a Mariano 'mira cómo me trata'... ¿Sabés cómo me echabas de tu dormitorio? Y yo volvía, te limpiaba y te bañaba. Te sentaba en un banquito. ¿Vos te acordás? Parece que te olvidaste". ¿Vos querés que te cuente cómo me sentí yo en los años de enfermedad tuya? Con treinta y pico de años", increpó Barbieri durante la tensa charla grabada.
Si bien esto de ventilar que ella estuvo presente en aquel complejo momento en la vida de su ex no es nuevo, nunca había sido expuesto de una manera tan descarnada. Sin dudas, esta conversación era más que necesaria en el ámbito privado de la malograda pareja. Su difusión pública atraviesa los límites, y produce un evidente cambio de roles en este intrincado culebrón geriátrico. Carmen Barbieri, de mártir a sádica. El show debe seguir.
Escuchá los audios.