En estos días, no es extraño observar en las principales carteleras de Broadway rostros de actores consagrados del cine que aportan su participación en las obras.
Las entradas se agotan rápidamente, y los turistas y fanáticos deben acomodar sus horarios para poder verlos y no quedarse sin lugar, sobre todo porque se trata habitualmente de temporadas cortas, tal vez por los compromisos que estas figuras tienen, a su vez, con el mundo del cine y la televisión.
Según refleja hoy diario La Nación, los actores que se formaron en los escenarios de esa ciudad parecen desconcertados ante la intempestiva concurrencia de tantas estrellas cinematográficas, sin saber cuál será su propio destino personal ni el destino del propio Broadway, que parece estar cambiando. Se habló de que la meca del teatro estaba en crisis, razón por la cual aprovechaba la impronta de actores de la pantalla grande y chica para poder crecer; otros barajaron la posibilidad de que los actores de Hollywood necesitaban más prensa o prestigio, y por ello incursionaban en los escenarios. Sea cual sea la razón, en la actualidad hay mucho para ver en la reconocida calle neoyorquina.
Uno de los nombres que dejaron sin localidades al Broadhurst Theatre fue Tom Hanks. El actor de Forrest Gump debutó el año pasado en Lucky Guy, y obtuvo una nominación a los Tony a mejor actor dramático. Aunque no resultó ganador, el montaje obtuvo excelentes críticas tanto del público como de los expertos y Hanks se ganó un lugar respetable en el escenario neoyorquino.
Scarlett Johansson es otro de los nombres asociados al cine que tuvieron su cuota teatral en Broadway. Si bien la actriz es conocida por tener en su haber muchas películas hollywoodenses -Vicky Cristina Barcelona, La otra Bolena-, pocos saben que hizo sus primeros pasos en los escenarios de la famosa calle de Nueva York. Es por eso que volvió a sus inicios con La gata sobre el tejado de zinc caliente, de Tennessee Williams, obra por la que se ganó elogios de los críticos.
Bette Midler protagonizó hasta junio del año pasado I'll Eat You Last, una obra de John Logan que cuenta la vida de una famosa representante de artistas. Anteriormente había fue productora del musical Priscilla, la reina del desierto, en el Palace Theatre, y protagonizó muchas otras obras en los teatros de Manhattan.
Rachel Weisz -conocida por su papel en La momia y en El jardinero fiel- y Daniel Craig -el último James Bond- fueron éxito de taquilla y se lucieron en Traición, de Harold Pinter. El último montaje en el que Craig había participado en Broadway fue A Steady Rain, junto a Hugh Jackman, otro actor hollywoodense con raíces teatrales (en Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos). Es uno de los artistas más rentables de Broadway desde su primera aparición, en 2003, con el musical The boy from Oz, que lo demostró capaz de bailar, cantar y dominar un escenario.
En EEUU, los famosos eligen Broadway
La tendencia en Nueva York es nutrir carteleras con actores de Hollywood en breves pero redituables temporadas.