Molotov: estallando desde el Bustelo

El cuarteto mexicano concluyó anoche su gira de presentación de “Agua maldita” por la Argentina en un Auditorio Bustelo con más de mil quinientas personas. Críticas, videos e imágenes de un show explosivo.

Foto: Yemel Fil
Foto: Yemel Fil

Sobre un espectacular juego visual, de luces e imágenes extrañas que se proyectaban en las pantallas de led, el destilado de rock, ironía, fuerza y crítica social que procesan "Tito" Fuentes (guitarra), "Miky" Huidobro (bajo), "Randy" Ebright (bateria) y "Paco" Ayala (bajo), es un perfecto intento por resumir veinte años de carrera abstraídos de todo deber ser. 

La excusa que los trajo nuevamente a Molotov a la provincia fue el tour de presentación por el país de su último trabajo de estudio, “Agua maldita”, y su despedida fue a lo grande. 

Pasadas las 21.15, los acordes estridentes y afilados de “Noko” hacen salir del letargo a las mil quinientas personas que asistieron al Auditorio Ángel Bustelo. Seguido por “Amateur”, versión de "Rock Me Amadeus" de Falco, y “Santo niño de Atocha”, el primer tema inédito de la noche, una canción que plasma su crítica a la fe ciega y la religión como una manera de controlar a las masas. 

Ya todos habían entrado en calor, público y músicos, y fue el momento ideal para el comienzo de la presentación de las canciones de su último disco. Un seguidilla con “Oleré y oleré y oleré el UHU”, “Lagunas Mentales” y “No Existe”; fueron intercaladas con tres clásicos de sus tres primeros discos: “Chinga tu madre”, “Here We KUm” y “Parasito”,  dejando el camino allanado para “La raza pura es la pura raza”, con la aparición en las pantallas de Darryl "D.M.C.", uno de los pioneros del hip-hop norteamericano y fundadores del mítico grupo Run-DMC, interpretando su parte del tema en perfecta coordinación con la banda. 


A esta altura queda muy en claro que las nuevas canciones de Molotov tienen todo para funcionar en vivo. Suenan compactas, fuertes y con mucha presencia de bajos densos y pesados, sumado a elaborados arreglos de distorsiones de guitarras (en un costado del escenario se encontraba un “quinto Molotov” encubierto sumando arreglos en las canciones que lo ameritaban). 

Aunque cada uno de los miembros cumple un rol específico en la mayoría de los temas, son todos multiinstrumentistas y van rotando en los instrumentos. El primer cambio se dio para interpretar “Blame Me”, única canción que tocaron de su disco quinto disco de estudio Eternamiente, cuando Randy abandonó la batería y fue remplazado por el bajista "Paco" Ayala. Acto seguido el hitero “Changuich a la chichona” y  su particular versión de “Perro Negro Granjero”, de las clásicas bandas mexicanas Three Souls in my Mind y El Tri con base del clásico "La Grange", de los barbudos de ZZ Top. 


Tanto los disco de Molotov como sus conciertos están cargados por ribetes políticos y contestatarios. En esta oportunidad, una bandera con la leyenda “Faltan 43”, en relación a la desaparición de los estudiantes normalistas en México, comenzó a encender la mecha antes de interpretar una poderosa trilogía de canciones contra los gobiernos del mundo. "¡Un gran chinga tu madre al gobierno mexicano que es una mierda!", gritó Tito Fuentes, antes de tocar “Gimme Tha Power”, seguido por “Frijolero” (con un Randy abandonando nuevamente la batería y remplazado, esta vez, por "Miky" Huidobro) y “Hit me”. 


Siendo las 23.45, el concierto transita sus últimas canciones y la banda decide interpretar la segunda canción inédita de la noche, ahora es el caso de “CCH”, tema que no llegó a grabarse en su último disco pero que les gusta tocar para ver la reacción del público; "Me convierto en marciano", versión de "I turned into a Martian" de The Misfits, y “Más vale cholo”. 

El comienzo de los bises con “Dance and Dense Denso” dejó todo listo para para finalizar con cuatro temas seguidos de ¿Dónde jugaran las niñas?, su primer disco: “Más vale cholo”, “Molotov Cocktail Party”, con la participación en voz de uno de sus asistentes, “Mátate Teté” y un final a puro descontrol con su hiper clásica canción, “Puto” (con una segunda vuelta interpretada por algunos de los hijos de la “gran familia Molotov” en guitarra, bajo y batería, y los cuatro músicos cantando junto al público). 

En síntesis, Molotov cerró en Mendoza su gira por la Argentina con un balance muy positivo. Fueron casi dos horas de show donde los mexicanos interpretaron 24 canciones de toda su discografía, algo a tener en cuenta y valorar pensando que estaban presentando un disco nuevo. 

Volver a ver a los cuatro mexicanos en escena nos recuerda que todavía existen grupos de rock que respeten la esencia de lo que es en verdad una banda: una gran familia. Molotov “estuvo en la casa” y nos lo hizo sentir. 

Gonzalo Arroyo

Fotos: Yemel Fil