Ya se sabía que iba a ser una fiesta. Pero una cosa es saberla y otra es vivirla. Y los miles que se hicieron presentes ayer en el show que ofreció Karamelo Santo en el espacio verde Luis Menotti Pescarmona de Godoy Cruz se llevaron un recuerdo en el corazón que perdurará por mucho tiempo.
Las razones son sencillas: el combo mendocino subió al escenario con la intención de disfrutar y pasarla bien, entregando (como siempre lo hacen) lo mejor de ellos. Y eso se notó y terminó contagiando a todos, llegando a transformar el lugar en una verdadera caldera por momentos y en un remanso por otros.
Así, Pedro Piro Rosafa (percusión y voz), Gody Corominas (percusión y voz), Pablo Clavijo (saxo tenor), Diego Apud (bajo), Lucas Villafañe (teclado y acordeón), Mariano Ponce de León (batería), Alejandro Pozo (trombón), Juan Pablo Pelaez (trompeta), Martín Ponce (guitarra), Federico Flores (percusión electrónica, scratchs, sintetizadores y simples) desandaron un total de 31 canciones (cuatro en el bis) y además de mostrar las del nuevo disco fueron a sus clásicos y llegaron a pasear por bellezas como “So much trouble” o “Get up stand up”, para placer de todos.
El sonido y la puesta en escena fue impecable, y los Karamelo demostraron que ya están en un punto altísimo de profesionalismo, volando cabezas cuando aprietan el acelerador.
La previa tuvo sus gustitos también. El inicio fue para Puentes Amarillos que llevó a cabo su homenaje a Luis Alberto Spinetta y se llevaron los aplausos. Después, Orozco-Barrientos sacaron a relucir su chapa y con cuecas, gatos y tonadas dejaron claro que son el dúo más rockero del folclore argentino.
Y la gran sorpresa de la tarde-noche fue la aparición de Carajo. El power trío llegó especialmente invitado por los anfitriones e hizo nueva canciones poderosas y festejadas.
En síntesis, una verdadera fiesta de la música que fue disfrutada por miles y que perdurará en las mentes y corazones de los que estuvieron allí presentes.