Las palabras no tienen un significado lineal. En "el decir", en las formas, también se agregan connotaciones. Por eso, escuchar a Goy Karamelo cantar y agradecer genera una calidez entrañable; porque lo dice en mendocino, arrastrando algunas consonantes y con matices bien locales. Con la ternura de un vecino agradece a su tierra, a sus artistas y trasluce, así, lo que representa Karamelo Santo para la cultura mendocina.
Los años en la casa-incubadora de La Boca no le sacaron el acento a Goy, tampoco a la banda mendocina que ayer festejó 30 años en la Fiesta Provincial de la Cerveza.
De lo musical podrán hablar los especialistas. Pero el festejo de Karamelo fue una fiesta compartida; con una generosidad enorme, la banda nacida y criada en Mendoza recordó a cada integrante desde su fundación (muchos subieron al escenario) y tuvo su pico con el recuerdo a Marciano Cantero, con un cover karamelizado incluido. "Ponete las pilas pendejo", recordó Goy que le dijo Marciano cuando era una joven y rebelde promesa de la música cuyana.
La música de Karamelo hizo mover a todos. A los que tuvieron su adolescencia a partir de los '90 y crecieron junto a ellos. A los que saben bailar. A los que estaban sentados; a los patadura y hasta a los asmáticos que no podían respirar. Una música inquieta y que tiene una familiaridad sencilla de entender, pero difícil de explicar.
@karamelosantoOK celebro sus 30 años sobre el escenario de la @FiestaCervezaGC y homenajeó a Marciano Cantero uD83CuDF7B pic.twitter.com/OPImHvM1qF
— Diego Gareca (@GarecaGc) December 11, 2022
El show de Ciro era el plan principal para el cierre de la noche, en un recital bien calculado, prolijo y repetible. Pero lo más trascendente que ocurrió en la fue el regreso de Karamelo al lugar de donde nunca se fueron.