Es llamativo lo que pasó el lunes por la noche. La escultural Cinthia Fernández decidió quedarse totalmente desnuda –y en una pose inusual dentro de la televisión argentina- en “Bailando por un sueño”, el programa de Marcelo Tinelli y hasta hoy dura el revuelo. Pero lo sorpresivo es que a nadie le sorprendió el desnudo sino que la discusión está centrada en otros tópicos.
Uno de estos ejes centrales se está dando en la mismísima pantalla chica. En la noche del miércoles, Alejandro Fantino amenazaba desde su “Animales sueltos” que si a ShowMatch no lo sancionaban por lo sucedido, todos nos debíamos preparar para lo que sería el desfile incesante de féminas sin ropas por su programa.
Pero metiendo aún más el dedo en la llaga, Jorge Rial planteó que el rubro 59 dejó las páginas de Clarín para mudarse a la pantalla de Canal 13.
Es sorprendente. Nadie se escandalizó con el desnudo sino que la discusión pasa por si la decisión de hacerlo estuvo bien o mal tomada.
Personalmente debo decir que no creo en los descuidos y mucho menos en Marcelo Tinelli. El ráting minuto a minuto ha crecido de manera inversamente proporcional al talento en la TV argentina y Tinelli ha colaborado de manera permanente para que esto sea así. Y no creo que en un programa que mueve millones -de personas y de pesos- la decisión de hacer un desnudo total sea tomada por una sola persona (y mucho menos sólo por Cinthia Fernández).
Así, los días posteriores han dejado una sucesión de hechos que ya forman parte de la anécdota, como la queja permanente del resto de las bailarinas por lo que hizo Fernández y que las obligó a cambiar su coreografía, dando clara muestra que si no era Cinthia, la que venía se desnudaría o la siguiente o la siguiente. Pero alguna lo haría.
No es moco de pavo desechar 30 puntos de rating a esta altura del partido. Y mucho menos lo es que la discusión satélite siga alimentando el mito.
La discusión pasó por frases “notables” como “Cuando estás en el medio tenés que mantenerte, y Cinthia está aprovechando su momento” o “La tele es una moledora de carne y todos buscan más cámara para salvarse, por eso se desnudó” o “Está claro que Cinthia será la reina del verano”.
Lo cierto es que hoy, el dedo acusador recae de manera inescrupulosa sobre la bella Cinthia liberando de culpa y cargo a los que la enviaron al matadero. He ahí el juego perverso.
Y, dicho sea de paso, mientras Tinelli intentaba engañar al público que lo quiere y respeta y jugaba a poner cara de padre de familia, en otro canal aparecía un grupo de pibes, en Buenos Aires, drogándose y prostituyéndose, filmados también en HD.
¿Es ShowMatch el límite de la TV nacional? ¿O tu dedo?
¿ShowMatch es el límite?
El desnudo total de Cinthia Fernández durante el “Bailando…” activó la discusión nacional. ¿Es Marcelo Tinelli quien marca las pautas de la TV argentina?