La cantante fue vista en California en una cafetería de Sherman Oaks, donde el protagonista de su persona era su horripilante cabello.
Ese día iba vestida con una camiseta naranja, pantalones cortos y unas gruesas botas altas, muy informal. Pero lo que más impresentable fue, sin dudas, su cabeza, con partes sin pelo y extensiones mal puestas.