Luis Alberto Spinetta ganó el Carlos Gardel de Oro por su último y luminoso disco "Un mañana", el número 36 de su discografía, que constituye una especie de síntesis del presente creativo de un ícono de la música argentina.
"Un mañana" resulta una buena excusa para distinguir a uno de los pocos músicos que habla a través de su obra, que abarca 41 años de carrera, en los que estuvo al frente de Almendra, Pescado Rabioso, Jade y Los Socios del Desierto.
A lo largo de ese camino, con sus variantes y sus diferentes toques sonoros, el Flaco desplegó un discurso estético siempre único y reconocible.
Ni las modas ni los sacudones del calendario lograron entorpecer un universo atravesado por una sensibilidad suprema con necesidad de ser expresada.
El creador nacido el 23 de enero de 1950 en el barrio de Belgrano, fue construyendo sin prisa pero sin pausas un tránsito que ha servido para alumbrar, desde el rock argentino, una magnífica muestra de las posibilidades expresivas de la cultura hecha en este lado del mundo.
En la placa que lo llevó a ganar el máximo premio que otorga la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), Spinetta ubicó en el punto justo la continuidad de sus últimos trabajos y el reencuentro con su propia obra.
Grabado en su estudio La Diosa Salvaje, el álbum ostenta un sonido cálido y cuidado que permite apreciar la belleza de sus melodías, que reposan en un entramado trabajo armónico.
Sostenida en el cada vez más afiatado cuarteto que completan Claudio Cardone en teclados, Sergio Verdinelli en batería y Nerina Nicotra en bajo, la voz de Spinetta se escucha clara y delicada y bucea en zonas de su registro que jamás había explorado.
"Un mañana" puede pensarse como una continuidad de "Para los árboles" (2003) y "Pan" (2005), pero es, a la vez, un disco en que se respiran climas que remiten a álbumes emblemáticos de su carrera como "Bajo Belgrano" y "Kamikaze" y viaja naturalmente hacia el sonido de Los Socios del Desierto y Jade.
El austero diseño de tapa (de Alejandro Ros), con el dibujo de un hombre ascendiendo una escalera, y el arte interno del disco, que incluye una foto de Spinetta mirando hacia una ventana que lo ilumina, contribuyen al espíritu esperanzador que se respira en todo el concepto.
Como un antídoto "contra todos los males de este mundo" o como "una entrega amorosa", según sus palabras, en "Un mañana" expresa la vigencia de uno de uno de los artistas más grandes de la argentina, quien sigue conmoviendo desde su magnética voz, y su inagotable y misterioso universo poético y musical.
Se trata del hombre que a los 15 años compuso la memorable zamba "Barro tal vez", una etapa de su vida en la que también creó grandes canciones como "Penumbra" (registrado en 1993 en "Fuego gris") y el clásico imbatible "Muchacha ojos de papel".
Puesto a reflexionar sobre sensaciones que logró hacer obra, en "Martropía", un libro que condensó cinco años de conversaciones con el periodista Juan Carlos Diez, Spinetta expresó: "El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas".