Mientras el resto de la ciudad se repone de los arrestos de la famosa gripe y los teatros ya pueden funcionar a media máquina, la sala más importante que tienen los mendocinos abrió secretamente sus puertas a dos artistas destacados. Uno, con una experiencia formidable a cuestas. El otro, con una juventud que despliega puro talento. Lito Vitale y Horacio Lavandera estuvieron este fin de semana en el Teatro Independencia, grabando canciones que integrarán el próximo disco del joven pianista.
El escenario de la sala mayor es amplio y hasta inabarcable para quien no cuenta con las nociones de espacio artístico. En el proscenio, cubierto por una tela negra que lo defiende del polvo, se encuentra la joya del Independencia: un piano Steinway & Sons gran cola modelo D274 que es un lujo para la cultura del interior de la Argentina y que fue fabricado especialmente para Mendoza y que costó más de 630 mil pesos.
Hasta hace unos minutos, Horacio Lavandera estuvo sentado junto a él, grabando temas de los maestros Alberto Ginastera y Astor Piazzolla. Desde cerca, las delicadas melodías son seguidas por el agudo oído de Lito Vitale. Como se sabe, ambos artistas han vuelto a Mendoza para registrar en esta pieza única que es el Steinway.
Lito Vitale suele venir seguido a Mendoza, pero esta debe ser la única vez que está en nuestra ciudad para producir, en este caso, al joven y genuino talento argentino. Al respecto, el productor explicó a MDZ las razones por las que el Teatro Independencia fue el escenario elegido para grabar pero también expone su visión crítica sobre los programas de televisión que ofrecen la posibilidad de triunfar a través de la música:
Cuando terminamos el breve encuentro con Vitale, el director del Independencia, Fabricio Centorbi, nos presentó a Lavandera. Amable y tímido, Horacio descorrió el velo negro que reposa sobre el piano y ensayó un introito con sus dedos sobre las teclas. Pero, como buen pianista, no pudo concentrarse en la entrevista y pidió silencio.
De fondo, el teatro a media luz también se resiente cuando el pianista ensaya "Mi Buenos Aires querido". No es la primera vez que el Steinway cae en manos de Lavandera: cuando el Gobierno presentó su nueva adquisición el 23 de agosto de 2008, quien lo hizo vibrar fue el propio Lavandera con Beethoven y Tchaicovsky.