Mi querida hermana mayor

El cantor mendocino recuerda a Mercedes Sosa, amiga del alma y compañera de canciones inolvidables.

Foto: Nacho Gaffuri/ MDZ
Foto: Nacho Gaffuri/ MDZ

Que decir de mi querida "hermana mayor", Mercedes… como ella decía en las presentaciones en donde me invitaba a cantar.

Fue una mujer realmente increíble por su bondad, su honestidad cultural, y fundamentalmente, por su desinterés de sacar alguna ventaja cuando invitaba a sus grabaciones a artistas de la talla de Tito Francia (década del 70), Tilín Orozco y Fernando Barrientos, Sebastián Garay, dúo Nuevo Cuyo, y yo, todos mendocinos que supimos ganarle el corazón pero con talento, cosa que ella admiraba.

Su generosidad fue desmedida no sólo con los mendocinos, sino con todo artista que también le supo ganar el corazón como Víctor Heredia, León Gieco, Julia Zenko, Joan Manuel Serrat, Calle 13, Caetano Veloso, entre otros.

Ahora solo recuerdo hermosos momentos que vivimos juntos, desde al año 1994 en que me invitó por primera vez a cantar el "Otoño en Mendoza" en el Frank Romero Day, cuando presentó la “Misa Criolla” con Ariel Ramírez; después, en 1995, los 8 días en el teatro Opera de Buenos Aires, donde tuve la enorme satisfacción de cantar durante esas ocho noches, el “Otoño…” a teatro lleno.

Las  famosas "juntadas" en lo del Angel Bustelo, a quien ella quería muchísimo (pues el Angel la ayudó y mucho cuando vivió en Mendoza, recién casada con Matus), y "alguna perlita" risueña, pues tenía buen humor.

Una anécdota: cuando una vez me dijo que la acompañara en “Zamba de los humildes” en la casa de los Siri, en un momento no supe que tonos iban en la guitarra. Dejé de tocar por respeto y ella terminó cantando a capella. Me miró y me dijo "Ay Pocho, que bien que cantás pero… ¡qué mal tocás la guitarra!" o cuando el año pasado me "retó" porque me presentó en Cosquín y yo no aparecía en el escenario…

En fin, somos familia, de esas que uno elije.

Pocho Sosa