El MendoRock llegó a su fin. Ayer, domingo, un puñado de bandas subió al escenario montado en el parque, frente a la Fuente de los Continentes, para mostrar su música y a diferencia del sábado, hubo mucho más gente, algo casi lógico porque los domingos es común que el espacio verde cuente con más público.
Así, desde las 19.30 fueron pasando distintos grupos que mostraron sus propuestas y fueron aplaudidos por un público que en las dos jornadas se mostró frío, distante, expectante, casi como una constante mendocina.
Pero más allá de ese pequeño “detalle”, la tarde-noche fue subiendo temperatura con el pasar de los grupos.
Fue Cabezamil el que despertó un poco la pasión y Arcángel logró que, gracias a su potencia, se despertara más de uno.
Parió La Choca fue pura fiesta y Bela Lugosi demostró que la banda está en el mejor momento de su carrera.
Para el final llegó el turno de las visitantes Lucila Cueva que mostraron cosas buenas y fueron bien recibidas por el público.
Lo bueno
Esta quinta edición del festival rockero local dejó varias cosas buenas como por ejemplo el sonido. Impecable. Además, un buen escenario y luces adecuadas para un festival de estas características.
Demás está decir que los horarios se cumplieron porque este es uno de los hechos más destacados en los últimos años, gracias a una organización impecable.
El cambio de lugar de realización sacó como ventaja que la gente se sienta más segura, en un lugar amplio, cómodo.
Además, hubo gratas sorpresas como el Tributo al Rock, que conmovió y sorprendió a todos.
Lo malo
Otra vez nos metemos con el cambio de lugar. El teatro Gabriela Mistral tenía su mística, su pasión y siempre hubo multitudes en las ediciones anteriores del festival. Esta vez no pasó eso. Se nota que los chicos sintieron el cambio y muchos optaron por no estar presentes.
Si bien es cierto que hay muchas bandas y músicos de nivel en Mendoza, hay otros que son “entusiastas” y punto. Varios grupos mostraron una carencia total de ideas, con propuestas musicales viejas, aburridas, reiteradas, con vocalistas desafinados e instrumentistas limitados. No sólo hay que tener ganas de armar una banda y subirse a un escenario; también es necesario tener talento y ayudarlo con estudio y eso es algo que muchos de nuestros jóvenes artistas carecen. Hay que ser profesional. Y en esta grilla del MendoRock se notó mucho esa diferencia.
Por último vale hacer público el reclamo de todos los músicos presentes: esta edición del MendoRock tiene que haber sido la menos promocionada de todas. Sin afiches en las calles, con escasísima publicidad y sólo apostando a la repercusión en los medios de comunicación es casi imposible que la gente concurra. Si no se comunica, no se entera nadie. Y eso se sintió. Al final, el esfuerzo no termina siendo recompensado y eso es para analizar y mejorar, lo antes posible.