La farándula también habló de Cobos

Susana Giménez y Mirtha Legrand le dedicaron buenos espacios y elogiosos comentarios al vicepresidente de la Nación. Por su parte, el periodista Jorge Rial escribió una columna de opinión en su página web.

Las divas argentinas se refirieron a Julio Cobos. Foto: web
Las divas argentinas se refirieron a Julio Cobos. Foto: web

Tan grande ha sido la repercusión de la actuación del vicepresidente Julio Cobos en el Senado de la Nación que la farándula argentina no quedó de lado en el tema.

Así, Susana Giménez habló de la situación apenas empezó su programa de hoy: "Ayer viví una noche fantástica, de educación democrática y Cobos, a quien no conocía, me sorprendió; realmente hablo con el corazón y se le notaba. Para mi fue una jornada fantástica".

Mirtha Legrand también dio a conocer su impresión sobre el vicepresidente: “En el 2001 pedíamos que se fueran todos pero anoche, después de ver lo que pasó en el Senado de la Nación, sólo puedo decir que quiero que hayan muchos Julio Cobos porque con gente así vamos a poder llevar a la Argentina  al lugar donde todos queremos. Fue fantástico lo de Cobos, un ejemplo para imitar”.

Por su parte, Jorge Rial escribió la siguiente columna en su portal Primiciasya.com:


Cobos, el muchachito de la película
Por Jorge Rial

No existe actor en nuestro país que pueda lograr lo que hizo el vicepresidente. Ninguno, por más premios que cargue sobre sus hombros, podría lograr lo que ayer hizo el mendocino.

Esa voz entrecortada, casi al borde del llanto. Esa búsqueda de la palabra exacta, sabiendo que se estaba jugando su futuro político y personal. Esas pausas, esos silencios que parecían eternos y que hicieron que todo un país mantuviera el aliento antes de su polémica decisión.

Ponía dos dedos en su cabeza como buscando dentro de ella las palabras exactas que ningún guionista de fuste se le hubiera ocurrido bajo la terrible presión del momento. No había que entregar un capítulo sobre la hora, con los actores esperando. No, se estaba jugando un capítulo importante de nuestra historia como país y la de Cobos de manera personal.

Era dramático escuchar el sonido de su respiración golpeando el micrófono una y otra vez como una eterna letanía. Si hasta casi pareció escucharse el sonido de su corazón que pedía a gritos salir de su lugar. Su mirada buscando entre sus pares una mirada de solidaridad para encontrarse sólo con el odio de Miguel Pichetto, verdadero responsable de esta derrota oficialista.

Sus palabras, que no salían como una catarata típica de político acostumbrado a la servidumbre del que manda, eran buscadas con toda exactitud. Eso era drama puro. Qué me vienen a hablar de las novelas de la tarde. Drama real, que nos involucraba a todos. Si hasta recreó libremente una frase que hizo famoso a Fidel Castro en el momento que era juzgado por el asalto a la Moncada: “La historia me absolverá”, dijo el barbudo. “La historia me juzgará”, dijo el mendocino que sabe que tiene fecha de vencimiento pegada en su frente.

No fue la puesta en escena de la renuncia de Chacho Álvarez, más preocupado por cómo decirlo que lo que decía. Aquel era un hombre sólo y sus circunstancias. Y se portó como el muchachito de las películas de la matinée de nuestra infancia. A la hora señalada, sin amigos, sin nadie al lado, desenfundó y nos regaló uno de los momentos más conmovedores de nuestra historia política y televisiva.

Una carga dramática que más de un actor de morondanga le envidiaría. Fue una noche larga, con el suspenso necesario para que nos quedáramos pegados a la pantalla porque sabíamos que no había otro capitulo. Que allí se jugaba todo. Lo que nadie esperaba era encontrarse con un hombre absolutamente solo, mostrando la debilidad más absoluta, el miedo más comprensible y la disidencia menos esperada.

Por un día, Julio Cobos se convirtió en el actor de una larga telenovela que tuvo el final que pudo haber soñado el mejor guionista pero que nunca hubiera llegado a concretar una escena así. Una escena final que más de un actor le habría encantado protagonizar. Pero fue real. Pasó en una noche histórica. El ejecutante fue alguien que nadie imaginaba. Las telenovelas se olvidan rápido.

Lo de esta madrugada quedará en la memoria de todos. Lo que venga será otra historia. Lo que queda es esa respiración cortada que se escuchaba en cada una de nuestras casas y que será difícil de olvidar.