“¡Charly está rompiendo todo en el hotel!”. La peor noticia que éste periodista podía recibir. Es que desde hace más de dos décadas, los que trabajamos en el mundillo del rock respiramos profundo cada vez que Charly termina una gira por Mendoza. Y quedamos de cama. Sabemos que mientras el músico está en esta tierra habrá corridas, peleas, policiales, judiciales y miles de rumores.
Esta vez, para no ser la excepción a la regla, García volvió a las andadas y ahora mismo está reposando su furia en una cama de la terapia intensiva de la Clínica de Cuyo.
El viernes pasado, en San Juan, ya dio muestra de un desmejoramiento de su salud y así quedó reflejado en la nota de MDZ.
Es tan así que el show sanjuanino –prolijo, tranquilo- duró sólo cuarenta minutos porque “el Flaco no se sentía bien. Viene medio quemado desde hace un tiempo y ahora siente mucho el cansancio cuando está arriba de un escenario” comentó “Monitor”, su asistente, amigo y compañero desde hace más de 20 años.
El sábado no arrancó bien para el músico. Después de dar vueltas por varios pubs sanjuaninos optó por irse a dormir cerca de las 6 de la mañana y cuando despertó –por la tarde- volvió a sentirse descompuesto, con fuertes dolores de estómago. Así, se llamó a un servicio de emergencia y después de darle un calmante lo autorizaron a viajar a Mendoza, donde llegó pasadas las 23.30.
Se registró en el hotel, se cambió y se fue a Cacano Bar para cumplir con su contrato. Allí ofreció un espectacular recital, corto, preciso y tranquilo para irse inmediatamente al hotel a descansar. De nuevo, no se sentía bien.
Después dormir durante gran parte del domingo, al despertarse se dio cuenta que no estaba de la mejor manera y decidió llamar a Cacano para avisarle que no iba a presentarse por la noche. “Devolvé a la plata de las entradas” le ordenó el músico al productor.
Y allí comenzaron los problemas.
Encerrado en su habitación 109 –ubicada en el primer piso del hotel-, dolorido y molesto, la cabeza de Charly hizo click y empezó la furia. Primero rompió una guitarra y algunos vasos. Fue seriamente reprendido por el personal del hotel y se calmó hasta cerca de las 6 de la mañana, cuando se sintieron fuertes ruidos en su habitación. Salió de la misma, lastimado –sus pies estaban dañados por haber pisado virios rotos- y empezó a correr por el pasillo para ir hasta la habitación 114 donde estaban “Monitor” y otros asistentes más.
“Monitor, te voy a matar” le dijo al asistente y le acomodó un guitarrazo por la espalda. Descontrolado, García rompió el vidrio donde estaba el matafuego e intentó sacarlo.
Ahí, el personal del hotel intentó calmarlo y ya estaba haciendo su aparición la policía de Mendoza e inmediatamente llegó una ambulancia con personal médico.
Fue difícil controlarlo. García en furia es una tromba.
De ahí en más es conocida la historia: al Central, a la Clínica de Cuyo y los miles de rumores que corrieron. Hasta se llegó a comentar que le habían diagnosticado “pancreatitis”.
Lo cierto es que Charly está internado en la provincia que más odia y ama y, a diferencia de otras veces, ahora corre serios peligros. Su salud no es la mejor: está débil.
Ahora viene la etapa de espera, de aguante, ese mismo que tienen dos jóvenes fans que están apostados en la clínica sólo para darle “ánimo” a su ídolo.
Esta es una nueva historia entre Charly y Mendoza, y ojalá sea una página más en la vertiginosa vida del músico.