Hablar de Gran Martell es hablar de una banda poderosa, llena de rock y de sonidos distintos, que permiten descubrir nuevas figuras sonoras y una propuesta más que interesante.
Jorge Araujo (batería), Tito Fargo (guitarra) y Gustavo Jamardo (bajo y voz) conforman este power trío que esta noche sacudirá el piso de Cacano Bar, ubicado frente a la plaza de Chacras de Coria.
Por supuesto que una de las grandes ventajas que tiene este grupo es la historia que cargan sobre sus espaldas los integrantes: Tito Fargo fue guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y también tocó –alternadamente- en Sumo; Jorge Araujo fue el baterista de Divididos hasta el 2004 y antes pasó por Monos con Navajas; mientras que Jamardo deslumbró en Porco, una banda que rompió los moldes.
Hoy, los tres están unidos en esta propuesta que los mendocinos podremos disfrutar y por ese motivo Jorge Araujo estuvo en MDZ.
-Vienen a presentar un segundo disco que todavía no sale y un primero que cuesta muchísimo encontrar.
-El primer disco de Gran Martell fue producido de manera independiente con la colaboración de Cristian Merchot, que es el manager de Bersuit. Hicimos un disco que nos gustó mucho pero medio que no funcionó para lo que todos esperábamos. Entonces la situación con Merchot quedó inconclusa y ya no es hora de echarle culpas a nadie sino seguir mirando hacia adelante. Pero volviendo al tema, hicimos un disco que realmente es difícil de conseguir, por un arte de tapa costosísimo y porque no editamos muchas placas. Ahora, estamos trabajando con Horacio Nieto –que es un gran productor de rock- y estamos dando los últimos toques a “Dos huecos”, el disco que estaremos sacando dentro de muy poco tiempo más, precisamente en junio.
-¿Cómo definirías ese disco deber del trío?
-Nuestro primer disco es muy hermético. Una vez, estábamos con Eduardo de la Puente y nos dijo que aquel que escuchaba los primeros cuatro minutos del disco y pasaba ese momento, estaba listo para escuchar todo lo que venía, y disfrutarlo. Creo que tuvo mucha razón porque los tres nos juntamos con la firme intención de patear el tablero. Tuvimos esa necesidad y lo que muchas bandas hacen en su cuarto o quinto disco, nosotros lo hicimos en el primero.
-Pero se animaron a hacer eso porque tiene mucha historia musical sobre sus espaldas.
-Los tres venimos de historias muy fuertes musicalmente hablando pero a la hora de asumir este riesgo que es Gran Martell no hay espalda que aguante. Cuando nos metimos a grabar el primer disco dejamos de ver tele, escuchar radio, música, nos aislamos de todo por cuatro o cinco meses porque la idea nuestra era hacer algo distinto. Y así salió este primer disco de canciones basadas fundamentalmente en la huida sistemática del cuatro por cuatro.
- ¿Qué se viene?
- “Dos huecos” es una nueva jugada. Seguimos tratando de buscar cosas diferentes y en el caso mío, se dio que tenía muchas ganas de cantar, y lo hago. En realidad, cuando empecé tocaba la batería y cantaba; después lo dejé de hacer y ahora vuelvo a esa etapa.
-Por último, ¿qué quiere decir Gran Martell?
-Martell quiere decir martillo en catalán. Y creemos que Gran Martell es un gran martillo que produce un impacto impensado, una ruptura inédita.
"Sopa"
"Tierra de campeones"