La mayoría de las películas que se proyectan en el festival se estrenan o dentro de unos meses o van directas al DVD o ya podés leer cómo terminan aquí. Así que mirá, lee y evaluá a quién le adelantás algún desenlace aquí publicado. Eso si, el asesino es el mayordomo, como reza el tíltulo del blog que también es parte de la dirección: blogs.ep3.es/elmayordomo
Especial Festival de Cine de San Sebastián
'Exodus' de Pang Ho Cheung. La película va de un policía que investiga una supuesta conjura internacional de mujeres contra los hombres. Pues bien, al final resulta que su mujer está metida en la conjura, que la conjura es tan real como la vida misma, que el policía se salva de ser asesinado por retirarse del tiempo a muerte y que, finalmente, el policía deja a su mujer por la ex-mujer de una de las víctimas de la conjura. Mujeres al poder. Ya.
'A thousand years of good prayers' de Wayne Wang. La nueva del director de 'Smoke' y 'Blue in the face' es tan buena que da igual el final. Esta es la historia de un sexagenario ingeniero espacial chino que va a visitar a su hija que vive desde hace trece años en los Estados Unidos. La pregunta es: ¿conseguirán entenderse a pesar del tiempo y la distancia? La respuesta es: no. La hija está tan perdida que mantiene una historia adultera con un ruso. No quiere saber nada de su padre pues tiempo atrás su padre engaño a su madre con otra. Pero, claro, los dos terminan por aceptar que son humanos, que se han equivocado un montón y que, al fin y al cabo, se quieren. Preciosa.
'Matar a todos' de Esteban Schoeder. Una uruguya sobre los coletazos de las dictaduras latinoamericanas en la actualidad. Una abogada, Julia, investiga la posible implicación de su gobierno en la protección de un criminal de guerra chileno de la era Pinochet. En la investigación se mueren sus confidentes, amenazan a su familia y su padre, un general muy poderoso, le pide de dejar la investigación. Al final, se muere su padre, de disgustos, y su hija se ve forzada a dejar la investigación pues no encuentra ningún respaldo.
Mañana más.
Y dale con los telegramas
Melinda y Melinda, jueves 27, 20:15, Canal+ DCine:
Dos relatos que empiezan igual. Stop. Y acaban diferente. Ella, Radha Mitchell, se lía en una con Will Ferrer y, en la otra, no. Stop. Pero mola.
Crueldad intolerable, jueves 27, 22:00, Telemadrid:
Los hermanos Farrely juegan al rato y al ratón con la pérfida Zeta-Jones y machote humillado Clooney. Gana la segunda, que se queda con la pasta. Es como una viuda negra. Stop.
Braveheart, jueves 27, 22:00, Canal+ DCine:
Mel Gibson lidera la revolución escocesa. Stop. Le traicionan los cortesanos locales. Stop. Y, al final, lo despedazan en la plaza del pueblo. Stop total (bajón final).
El mundo perdido, jueves 27, 22:00, Cuatro:
Jeff La mosca Goldblum tiene una hija negra. Stop. Que se cuela en la segunda expedición a otra isla dinosauria. Stop. El T-Rex casi acaba con todos, pero se acaban salvando.
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Más telegramas
Las pelis de este miércoles, tipo telegrama, por si a alguien no le gusta el fútbol:
Una historia de violencia, miércoles 26 a las 22:00, TVE-1:
Aragorn va de buenazo. Hasta que su otra vida pasada, de mafioso, sale a relucir. Entonces defiende a su familia matando a su hermano mayor, el malote William Hurt.
Collateral, miércoles 26 a las 22:00, Antena 3:
Tom Cruise es un despiadado asesino a sueldo. Y se hace con un taxi, conductor incluido, para hacer sus trabajitos nocturnos. Jamie Foxx se lo carga. Merecidamente.
The Waterboy, miércoles 26 a las 21:30, Canal+ Comedia:
Un tonto de remate lleva el agua a los tipos duros del equipo de fútbol americano. Se ríen de él, pero, al final, otro novato que gana el corazón de la peña.
Telegramas de cine
Prólogo. Strop. Nudo. Stop. Y desenlace. Stop. Volvemos con las pelis/telegrama, donde lo importante es dar a conocer el final. Repasamos la cartelera de este lunes:
Instinto Básico 2, lunes 24, 22:00, Canal+ Acción:
Una tipa que se libró por los pelos de ahí de ser culpable de asesinatos múltiples a base de picahielos regresa para, al final, ser manejada por su consentimiento por un pisquiatra que está peor que Freud.
Apocalypse Now Redux, lunes 24, 22:00, TCM (Digital +):
Aumenta el metraje por dos escenas cumbre: las conejitas de Playboy se acuestan con los protas de la barcaza verde oliva y Martin Sheen se lo hace con la jefa francesa de una hacienda de esas de Indochina por las que surgió de primeras el conflicto de Vietnam. Al final muere Marlon Brando.
Amélie, lunes 24, 22:45, TNT (Digital+):
A una tipa guapilla y amiga de los niños, las flores y los mayores le da por curiosear lo que sale de un fotomatón. Las fotos son del tipo de mantenimiento. ¡Oh! Qué pena.
PD: No metemos pelis de las teles normales porque apenas las ponen. Prefieren para el 'prime time' esas series patrias, los 'realitys' y las súper series de yanquilandia.
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'La extraña que hay en mí', de Neil Jordan
No hagas nada malo. Jodie Foster te vigila.
Erica, la mismísima Jodie Foster, lleva un programa de radio en Nueva York. Una bonita noche, ella, su prometido (Naveen Andrews, el Said de ‘Perdidos’) y su perro, son atacados en Central Park por una pandilla de indeseables. Él muere tras el palizón. Ella queda en coma. Y encima, se llevan al perro. Cuando Erica despierta, tres semanas después, todo esto se le hace insoportable.
Por otra parte está el detective Mercer (Terrence Howard), de homicidios. Mercer investiga a un hombre, malo malísimo, del que sabe que es culpable de tráfico de drogas, personas y de lo que sea, pero no tiene pruebas legales contra él.
Seguimos con Erica. Cuando por fin sale a la calle, muerta de miedo, decide comprarse un arma para defenderse. Pero le piden un permiso que tarda un mes en llegar. Uno que pasa por allí le ofrece un arma y munición de estranjis. Erica la compra. Ya está armada y llevará siempre la pistola en su bolsa, junto al micrófono con el que graba los sonidos de la ciudad para su programa.
Esa misma noche Erica entra en una tienda-badulake . Mientras está allí, entra el ex marido de la dependienta, con una pistola y en plan amenazante. Sin darse cuenta de que Erica está allí, mata a su ex mujer. El asesino ve a Erica, que no puede estarse quieta. porque si no. no habría peli. Como puede, y en defensa propia, le pega unos disparos al asesino y con una de las balas lo mata. Erica huye del lugar lo más deprisa posible.
La policía, con el detective Mercer a la cabeza, llega al lugar del crimen y saca la conclusión de que quien ha matado al hombre es alguien sin experiencia con las armas. Otra noche, Erica va en el metro y acaba matando a dos chicos que la amenazan con una navaja y con violarla. Mercer es de nuevo el detective encargado del caso y llega a la conclusión de que el autor del crimen es el mismo que el de la tienda.
La misma noche del suceso del metro, Erica conoce a Mercer. Lo normal cuando te quedas junto al lugar del crimen. Mercer la reconoce por su programa de radio y quedan en hacer una entrevista para el programa. Comienza aquí una buena relación de amistad entre ambos.
Erica se da cuenta de que desde que la atacaron, ha surgido una extraña de dentro. Como si fuera otra persona. Una persona a la que no le tiembla el pulso a la hora de apretar el gatillo.
La prensa empieza a hacerse eco de los asesinatos y definen al misterioso asesino como un vengador, un justiciero urbano. Por supuesto, hay un tercer suceso a partir del cual Mercer empezará a sospechar de Erica. Otra noche (Erica ya solo sale por las noches) conoce a un hombre que, confundiéndola con una prostituta, le pide que se líe con otra mujer a la que retiene por la fuerza. Erica no se lo piensa y lo mata de un balazo.
La gota que colma el vaso para que Mercer ya sepa que Erica es la justiciera nocturna es cuando ésta mata al hombre malo malísimo que el detective estaba investigando. Se da cuenta justo cuando Erica por fin ha encontrado a los salvajes que la apalearon y se dirige hacia ellos para matarlos. Mercer llega en el momento en el que a Erica solo le queda matar al jefe. Pero en vez de detenerla, le deja que lo mate y encubre a Erica para que todo parezca un ajuste de cuentas.
La pregunta final de la película es ¿debe tomarse uno la justicia por su cuenta?
'La hora fría', de Elio Quiroga
Nos situamos en un futuro sin determinar. Ocho personas viven encerradas en un edificio decrépito y cerrado al exterior. Son Jesús, María, Judas, Pedro, Pablo, Magda, Mateo, Lucas y Ana. Todos nombres bíblicos. Desde el principio sabemos que no pueden salir y que se están quedando sin víveres y sin medicamentos.
El protagonista es Jesús, un niño de ocho años, huérfano. Tiene una cámara de vídeo y a través de ella conocemos al resto de la gente. María (Silke), es la jefa. Todos viven juntos menos Judas, un hombre mayor que prefiere estar solo y tranquilo en otra parte del edificio. Los dos niños del grupo, Jesús y Ana, le visitan a menudo. Camino de una de esas visitas nos enteramos que en el edificio hay partes a las que está prohibido el acceso. En una de esas partes vive otro niño. El Niño Solo le llama Jesús. Solo saben de su existencia Jesús y Ana.
Poco a poco nos vamos enterando que están ahí encerrados desde hace más de ocho años y que antes tuvo lugar una guerra a nivel mundial: la mitad del mundo contra la otra mitad en la que se utilizaron bombas nucleares y un virus contagioso.
Llega un momento en el que tienen que buscar comida y medicamentos. Saben que en las entrañas del edificio hay un almacén, pero saben que es peligroso porque por allí habitan los Extraños, las víctimas infectadas por el virus. Son como zombies, no están muertos, pero casi. Sangran por todas partes y por algún motivo atacan a los que no están infectados. Durante la búsqueda son atacados. Cuando parece que los tres integrantes de la expedición van a sobrevivir, uno de ellos, el ex de María, tiende una trampa al que es la actual pareja de la jefa. Le deja en manos de los Extraños.
Aparte de los Extraños está lo que llaman la Hora Fría. Hay ocasiones en las que ven muertos. Todos tienen que encerrarse en sus habitaciones, con el seguro puesto y esperar a que pase la Hora Fría: unos fantasmas, posiblemente su origen sea de los Extraños que mueren, que allá por donde pasan lo congelan todo.
El Niño Solo, que en verdad se llama Saulo, aparece un día en las habitaciones de los protagonistas. Explica que sus padres se contagiaron y se convirtieron en Extraños hace tiempo y que vive solo, pero que los extraños zombies han ocupado su habitación. Todos se dan cuenta de que los Extraños se están acercando. Dejan a los niños supuestamente a salvo y solos, cogen las armas y se van a matarlos a todos. Pero no todo sale bien y mueren un par de ellos. Mientras, un Extraño, que acaba muerto a manos de los adultos, llega hasta donde están los niños y toca a Jesús. Pero éste no se contagia. Es al único al que los Extraños no pueden dañar.
Tras la matanza de Extraños y sin previo aviso, no como las veces anteriores, los fantasmas de la Hora Fría aparecen arrasando con todo. Los supervivientes deciden que su única salida es ir al exterior, aunque no saben qué se van a encontrar allí. Por el camino, el traidor, el ex de María, para enmendar todo su mal (que incluye haber disparado de muerte a María) entretiene a los fantasmas. Los demás huyen. Perseguidos por los fantasmas, muy bien hechos digitalmente por cierto, consiguen salir sanos y salvo del edificio. Es de noche y se ven muchos meteoritos que se estrellan y consumen en la atmósfera. María, herida, muere. Y aparecen Extraños por todas partes. No hay nada que hacer. Es el final. Termina la huida.
La cámara enfoca a los supervivientes y poco a poco va subiendo. Vemos que muchos Extraños se les están acercando. La cámara sigue alejándose y es entonces cuando nos damos cuenta de que el edificio en el que han vivido está dentro de una cúpula, y que está cúpula está en la luna… la cámara se aleja y vemos que la Tierra está destrozada. Son los últimos supervivientes. Las guerras son malas y el hombre será el culpable del fin de la Tierra.
La Jungla 4.0, con Bruce Willis
Llega el 4 de julio, Día de la Independencia de EE UU. Un grupo terrorista de hackers, ahí es nada, acaba con el sistema informático del gobierno. Para no dejar huellas, van matando uno a uno a todos los piratillas que han contratado. El FBI, como primera reacción, manda a unos cuantos policías a recoger a los hackers que ellos consideran sospechosos. Uno de estos policías es el detective John McClane, que casualmente está en el barrio de uno de los hackers vigilando que su hija no se líe con su novio en el coche. La primera aparición de McClane (Bruce Willis para los menos enterados) ya marca la tónica de lo que va a ser la película: ÉL. Él y sus frases lapidarias por supuesto.
Tras asegurarse que su hija, que por cierto, no quiere saber nada de él por capullo, está en casa segura, McClane va a recoger al pirata Matthew Farell. Una vez más, la casualidad quiere que McClane se vea en el sitio equivocado en el momento equivocado. Justo cuando está recogiendo a Farell, aparecen los terroristas, esta vez armados con algo más que un teclado, un disco duro y una buena conexión a la red. Comienza así el primer tiroteo de la peli, del que solo salen vivos los buenos tras destrozar un apartamento entero.
Comienza en este momento la fase 2 de los terroristas: acabar con las comunicaciones de el país: fuera semáforos, fuera aeropuertos, fuera trenesm fuera teléfonos y fuera Internet. En este momento es cuando Farell se da cuenta de que el objetivo de los malos es el Caos Total: es decir, mandar a todo el país a la edad de piedra, sin electricidad, sin gas, sin comunicaciones.
Los malos que llevan armas vuelven a localizar a McClane y a Farell, que siguen recibiendo a diestro y siniestro como si nada. Tras una espectacular persecución que termina con Willis estrellando un coche contra un helicóptero (comienzan las fantasmadas a tutiplén) queda clara una cosa: el único que puede salvar a EE UU es el brutito de John McClane. Y también va quedando clara otra cosa: el único que puede salvar la película es Bruce Willis.
Investigando, que para eso es detective, McClane llega hasta la principal central eléctrica de la costa este. Tiene que evitar que los malos corten la electricidad. Allí se encuentra con Mai Lihn, la segunda al cargo de los malos y la novia de Thomas Gabriel, el jefe malo. McClane se la carga. Esto enfurece a Gabriel, que decide contraatacar raptando a la hija de McClane. Grave error, porque ahora ya no solo es bruto, sino que además está muy enfurecido.
Con la ayuda del Brujo, el pope máximo de los hackers, y mayor friki de la galaxia, interpretado por Kevin Smith (Clerks, Mallrats, Persiguiendo a Amy), ayuda a McClane y a Farell a localizar el lugar donde están los ciberterroristas. Para allá que se dirigen. Pero los malos, ya mermados por la efectividad de Bruce Willis, consiguen huir en una furgoneta con la hija de McClane y de regalo con Farell, también preso. Aquí llega la mayor fantasmada de la película: McClane se carga él solito un avión de combate. Exagerado hasta para McClane.
En fin, que todo acaba con un duelo final entre Gabriel, McClane, la hija de ésta, otro malo y Farell. Éste último se carga al malo que tiene a la hija agarrada y McClane acaba salvando el día pegándose un tiro a si mismo para que la bala le atraviese y mate a Gabriel que le está sujetando por detrás. Bruto hasta consigo mismo. Eso sí, tras las explosiones de helicópteros, coches, aviones de combate, centrales eléctricas, ascensores y disparos propios, McClane no muere y encima se arregla con su hija.
'Guardianes del día' de Timur Bekmambetov
Segunda parte de la trilogía literaria creada por Sergei Lukyaneko. Para quien no haya sido uno de los millones de fanáticos que vio la película, la trilogía es una mezcla de 'El señor de los anillos' con 'Matrix' y toques de 'Harry Potter' ambientada en el Moscú actual. Gustará al gótico del barrio e irritará a (todos) los demás.
Pues bien, en la segunda entrega, los guardianes del día y los guardianes de la noche han encontrado cada uno el llamado 'Gran Otro'. O lo que es lo mismo, el líder capaz de desastibilizar el equilibrio entre dos mandos. Por un lado, está el hijo de Anton, que al descubrir sus súper poderes decide pasarse al lado oscuro. Y, por el otro, está Svetlana, la chica de la que Anton está enamorado.
Por alguna razón que no queda clara, Anton es acusado de un asesinato y los malos van detrás de él. La cosa se pone tan sumamente torcida para Anton que éste se da cuenta que lo único que puede solucionar la caótica situación (lucha de 'Grandes Otros' y acusaciones de homicidio') es tener la 'Tiza del destino' que tiene el poder de hacer volver en el tiempo y que se encuentra en algún lugar de Samarkanda.
Después de una lucha caótica, confusa, artificiosa y, a lo sumo, vacua, Moscú queda totalmente destrozada por la lucha entre los dos bandos. Pero, Anton consigue la tiza y hace que todo vuelva a la normalidad. A antes de que todo se torciera.
(Todo esto suena medianamente coherente pero en la gran pantalla no tiene ni pies ni cabeza. Es más, encontrar la línea argumental ha sido muy muy difícil. Se admiten tunnings del mayordomo.)
'Un corazón invencible' de Michael Winterbotton
La nueva película de Angelina Jolie, ‘Un corazón invencible’, es todo menos una película con Angelina Jolie. Es un pseudo-documental con la marca del prolífico Michael Winterbotton en torno al secuestro del periodista Daniel Pearl en Karachi (Pakistán). Y, sobre todo, sobre la manera en la que su mujer, Mariane Pearl (Jolie), lleva la espera.
Los que en su momento siguieron la noticia, sabrán que al final Daniel muere decapitado en manos de sus secuestradores, que grabaron en video la ejecución y que su cuerpo fue devuelto en pedacitos después de casi dos meses de tensa espera. Pero, como en ‘United 93’ de Paul Greengrass, lo importante no es el final, es el viaje que hacen los personajes. En este caso, el viaje de Mariane que es capaz de aguantar embarazadísima una espera con trágico desenlace. De ahí el título.
'Os declaro marido y marido' con Adam Sandler
Este viernes se estrena en España la nueva película de Adam Sandler. Se llama ‘Ahora os declaro marido y marido’ y trata el tema de la masculinidad, en general, y el matrimonio gay, en particular. O lo que es lo mismo, una aberración sobre dos bomberos que se casan para recibir una pensión y que acumula la mayor sarta de tópicos sobre la sexualidad (tanto homosexual como heterosexual) desde los chistes de Arévalo. Al activista gay le parecerá un insulto, al heterosexual medio le hará gracia, al americano medio: el colmo de la trasgresión. Pero por partes.
Chuck (Adam Sandler) y Larry Valentine (Kevin James), son dos bomberos de Brooklyn. Chuck es un mujeriego empedernido, un machote que triunfa ahí donde va y Larry, un padre de familia viudo con dos hijos a su cargo y un terrible trauma por la muerte de su esposa. Los dos, son compañeros y amigos desde hace más de diez años y los dos se quieren un montón.
Pero, problema: para que Larry reciba la pensión de viudedad (o algo así, no queda nada nada claro) necesita casarse. Y, claro, después de salvar la vida a Chuck en un incendio, y de quedarse en deuda con él, Larry no encuentra a otro que su compañero de trabajo para formar una pareja de hecho. Ósea, aparentar que son una pareja gay ante la administración pública (¿!).
Larry accede pero, claro, el arreglo se descontrola rápidamente. Un inspector malvado (Steve Buscemi) trata de determinar si Chuck y Larry son realmente gays. En el caso que demuestre que han mentido, los dos podrían ir a la cárcel. Por ello la joven pareja acude a Alex (Jessica Biel) una despampanante abogada especializada en clientes homosexuales (¡?).
Chuck se siente súbitamente atraído por Alex y por ello accede a ir a una fiesta para recaudar fondos para la lucha con el SIDA organizada por al abogada (¡?). En el súper fiestón gay (claro), los dos heteros casados se integran de maravilla entre tanto mariconeo. Tanto que hasta Chuck se pelea con unos integristas religiosos que aguardaban a la salida del recinto para insultarles (¡?).
A raíz de esa pelea, Chuck sale en todos los periódicos, se convierte en un icono gay (¡?) y en el trabajo todo el mundo se entera de su condición sexual. Por lo que los marrones empiezan a acumularse y a desgastar a la pareja. Los compañeros de trabajo no pueden trabajar con dos mariquitas y les hacen mobbing, en la escuela nadie quiere que Larry participe en las actividades de sus hijos, el inspector malísismo sigue con su campaña de acoso y derribo, Chuck termina liándose con la abogada (sorpresa sorpresa) y, para colmo, todas las Chuck-amantes terminan en la prensa rosa declarando que se han acostado con el bombero gay.
Cuando la situación ya es insostenible, llega el juicio final en el que se va a determinar si Chuck y Larry son unos maricones de verdad o si en realidad son unos heteros corruptos tratando de robar a la administración pública. Al final, se descubre el pastel a pesar de la convicción de los dos esposos de que ser homosexual no tiene nada de malo. Pero, a causa del circo mediático formado por el juicio, la pareja se convierte en un referente para la comunidad gay (¡¿) por lo que el Ayuntamiento accede a no meterles en la cárcel a cambio de que utilicen su imagen para recaudar fondos para la lucha contra el SIDA (¿!?!?!).
La película termina con Chuck y la abogada enrrollados, y con Larry ligando con una mujer. Al final, todos han descubierto algo positivo de ellos mismos en su viaje de ida y vuelta hacia la homosexualidad. Fin.