Más allá de estar ligada -hoy más que nunca- a la política, sos una emprendedora por naturaleza...
(Se ríe) Sí, soy muy inquieta. No puedo vivir sin crear, sin hacer nada. Ahora estoy volcada de lleno a mi línea de anteojos que ha tenido una gran repercusión y sólo tiene un año en el mercado de la moda.
¿Imaginaste que alguna vez ibas a estar tan metida en este ámbito?
De chica, no. Hablar de política en la casa de mis padres era como raro. Alguna cuestión superficial existía, pero nada de fondo. Daniel fue el que me llevó a conocer de esto, cuando él comenzó a soñar en hacer una carrera política...
Entonces, hoy sí...
A partir del `97, los temas políticos son los que nutren nuestras charlas familiares. Ahora, ¡hasta mis padres hablan de política, y no lo puedo creer!
La política demanda mucho tiempo, ¿Cuándo llega el espacio de la pareja?
Ahora, imposible. (Vuelve a reírse) En campaña o épocas de internas tengo que olvidarme de mis tiempos y de los feriados. Hoy trabajamos continuado, y acepto las reglas del juego.
¿No hay reclamos de los íntimos?
Nosotros compartimos muchos momentos. Los mejores son los desayunos. Ahí hablamos las cosas de cada uno. Por supuesto que tenemos ratos de distensión, de amor.... Hay días en los que vienen una prima de Daniel, su hermana, su hija Lorena, y una vez que se termina el desayuno, cada uno sale al vértigo de su jornada con la mejor energía. A Daniel y a mí, la política sólo nos cambió los tiempos del amor.
¿Piensan en hijos?
Daniel y yo soñamos con un hijo en común, pero todavía no llegó. No me angustia ni me traumatiza. Con Lorena, la hija de Dany, formamos una familia con mucho amor y no nos desesperamos...
¿Entonces?
Hace poco me operé unos quistes que podían haber causado algún impedimento para quedar embarazada, pero ya llegará. Tampoco quise probar tratamientos de fertilización muy invasivos, porque pretendo algo que sea natural.
¿Cómo es estar al lado de un Vicepresidente?
Antes me preocupaba por tener asistencia perfecta a todos los actos en los que participaba mi marido, pero con el tiempo empecé a flexibilizar mi presencia. Tuve que hacer compatibles mi agenda de trabajo empresarial con la oficial. Creo que logré el punto de equilibrio ideal, y como sé que no puedo estar en dos lados al mismo tiempo, estudio los compromisos del día después, y elijo lo que debo hacer tratando de cumplir con todos.
La última: ¿A Daniel le cambia el humor en fechas como la de ahora, a quince días de una elección, la más importante de su carrera?
No hay ser en el mundo que se despierte con mejor humor que Daniel. Es increíble, arranca como si fuera un tractor, una máquina, pese a que la noche anterior no haya sido de las mejores. Se levanta, se afeita, camina en la cinta, escucha la radio y ve los noticieros en televisión al mismo tiempo. No puedo creer que pueda estar haciendo 4 ó 5 cinco cosas al mismo tiempo, y que todo lo entienda y lo haga bien. ¡Vivo con un marciano! (Concluye con la comicidad que mantuvo durante toda la entrevista)