El Diván de La Moda: Daniel Genovesi y el color

Viajamos a su atelier en Palermo Hollywood y descubrimos la magia de sus colores.

Foto: Bebe Tesio
Foto: Bebe Tesio

Sesión 4

Felicidad

Terapeuta: Daniel Genovesi


Cuenta que comenzó su trabajo con espátulas "empecé a limpiarlas en los diarios y ahí descubrí mis obras sobre papel de diario. Siempre trabajo en mesones".

Lo primero que hice fue un ojo, uno solo, con color, y se empezó a despegar de todo lo demás. Acá hay algo interesante, pensé. Y así nacieron mis caras. Que se presentaron en ArteBA en 2012.

-Maria Malgor: Jugaste al rugby. Lo veo como algo raro en una persona con tu imagen y actividad.

-Daniel Genovesi: Si, jugué. Nunca sentí ninguna diferencia ni incomodidad participando en esa actividad. Eso sí, me pintaba los pantalones, las camisetas. No era un jugador típico, me miraban raro, pero nunca me dijeron nada, en ningún sentido. Si estaba la gastada: “estás loco”, “los patitos en fila”, etc. Pero nunca fue agresivo. Aparte como mi carácter es simpático y alegre, nunca choqué con nadie.


-MM: ¿Dónde nace tu estilo, tu color?

-DG: Mi mamá dibujaba muy bien y pintaba de forma autodidacta; yo vi eso y lo pasaba a mis prendas; por ejemplo dibujaba mis zapatillas con biromes BIC a los 5 años, hacía dibujos en paredes, etc. Lo único que mis padres me dijeron fue “no hay problema, hacelo bien, porque no vamos a pintar otra vez la pared, no vas a tener otras zapatillas”; y eso me generó una responsabilidad por mis cosas. Iba por la vida con todo intervenido con mis dibujos, incluso mis bicicletas, y aprobado por mi familia.

-MM: ¿Llevás los colores de tus cuadros a tus prendas?

-DG: Sí, claro. Me gustan los colores y jugar con las sensaciones o profundidades, también en mis atuendos.

-MM: ¿Fue difícil para vos ser distinto en una provincia tan estructurada y formal?

-DG: No. Fue todo siempre muy natural para mí. Si hablás con mis amigos de la infancia y los de hoy, todos te van a decir que yo siempre fui igual. No cambié, ni sufrí. Mi madre me acompañaba en todas mis ideas, tal vez eso hacía que no fuera llamativo para mí ver las cosas de otra forma.

Yo creo que si existe algún problema en alguien que critica, es el de quién se siente incomodo con la diferencia. No es mío.

Siento que lo único que siempre me importó fue ser feliz y estar con mi familia; el resto estaba de más.

Cuando sos fuerte en tu ideología, es difícil que la mirada ajena te afecte.


-MM: ¿Sos innovador en tu imagen?

-DG: Uso anillos que son más grandes que los que usan muchas mujeres, y me pasa que sólo me los critican cuando envidian; porque después aparece el comentario “¿¡qué buenos anillos, de dónde los sacaste!?”

El que es diferente siempre es innovador en algo.

Estás al filo del ridículo a veces, porque no te das cuenta y te ponés loco.

Lo que siempre he tenido es un criterio dentro de mi locura.

De mi imagen sale el lookeo de los personajes de mis cuadros.


-MM: ¿Tu familia te acompañaba en este camino?

-DG: Siempre, porque nunca me vieron torcido. No había nada que enderezar.

Mi padre me festejaba todo, a veces ni lo entendía, pero me aprobaba en todo.

-MM: ¿Creés que nuestra provincia es represora?

-DG: Es una provincia que está pegada a la montaña. Genera dormir la siesta por la altura, tiempos y espacios. Y también están los colores del lugar.

En Mendoza predominan los colores tierra, beige, habano, rojo, ladrillo o terracota. No hay estridencias y eso lo vemos desde que nacemos y nos acostumbramos. Entonces ante una diferencia no podemos dejar de reaccionar.

Si vas a Santa Fe, por ejemplo, ves casas pintadas en colores rosa, verde, pistacho.


-MM: ¿Entonces no sos acomplejado con nada?

-DG: Para nada. Sí me preocupo por muchas cosas de mi imagen; cuido el mensaje que doy a través de la imagen; pero no me limita ni me quita el sueño.

A veces voy a muestras tan mimetizado con mi obra que parezco salido del cuadro. Con moños, cuellos románticos, mezcla de estilos.

-MM: ¿Comprás tu ropa en cualquier lugar o tenés preferencias?

DG: Tengo preferencias para todo. Lugares dónde ir a comer, dónde comprar mis zapatos, etc.

-MM: ¿Te sirve la moda para tu inspiración?

-DG: Uso mucho el tema de la moda en mis cuadros.

A veces uso telas. Por ejemplo a Valeria Mazza le hice un personaje gigante todo con fotografías de la familia. Hice la indumentaria de un tapado, todo con las fotos de su familia. El cuello tenía tela real.

-MM: ¿Es una pérdida de tiempo pensar en moda?

-DG: Según. Si un intelectual o pensador, que no quieren perder el tiempo en cosas banales, se le plantea la moda, tal vez puedan rechazarlo. “¿Para qué comprar otros zapatos si ya tengo unos?” Pueden pensar.

Y también hay de los otros, como yo, que por ejemplo soy fanático de la gama de los marrones y me compro tres pares de zapatos marrones en diferentes tonos. O tres pares negros de diferentes diseños. Zapatos amarillos, pintados con óleo.


-MM: ¿Seguís la moda?

-DG: Sí, pero no de pies a cabeza; pero también tengo cosas que me gustan, que son atemporales, que puedo usarlas dónde y cuándo quiero, sin importar las tendencias.

A veces la gente usa elementos para llamar la atención, y no sólo por moda.

Hay gente que prefiere la seguridad, y se van a un estilo para asegurarse ciertas cosas. Y otros que jugamos un poco más.


-MM: Como conclusión ¿Qué pensás respecto a que la moda/imagen hoy sean tan importantes?

-DG: Mirá, es difícil ponerse de un lado. La imagen a veces se utiliza como método de pertenencia. Recuerdo amigos en Europa que vivían en un mono ambiente e invertían su dinero en ropa y vehículos; es decir lo que la gente iba a ver de ellos y lo demás no les interesaba.

No está mal. Siempre que estés feliz y cómodo, podés hacer lo que quieras sin pensar en lo que piensan los demás.

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