Correr siempre ha sido un deporte, pero desde que se llama running y tiene más adeptos sus falsas creencias han crecido como la moda de practicarlo. Estos son algunos mitos sobre runners.
Falsas creencias sobre la alimentación de los corredores
Uno de los temas más controvertidos es la alimentación. Precisamente por ese motivo hay que ser más cuidadoso e informarse muy bien antes de tomar decisiones que pueden afectar a nuestra dieta y repercutir en nuestra salud.
Los carbohidratos son muy importantes: se encargan de aportar energía. Un mito muy extendido es que los runners tienen que consumir solo carbohidratos o, como mínimo, que su dieta se base en ellos. Es un error muy grave, pues el cuerpo humano necesita todo tipo de nutrientes para funcionar correctamente.Lo mismo ocurre con las proteínas. Son muy útiles para recuperarse tras el ejercicio físico y no solo para ganar masa muscular, pero la dieta de un runner no se basa en ellas.
A colación de lo anterior, se tiene la falsa creencia de que todos los runners, o la mayoría, consumen suplementos vitamínicos y alimenticios. Es cierto que su consumo está muy extendido, sin embargo, hay que ser muy cauto a la hora de tomarlos. De hecho, una dieta sana y equilibrada normal aporta todos los nutrientes necesarios para todo el mundo, incluidos los runners.
Más mitos sobre runners
Antes de salir a correr es fundamental calentar para evitar lesiones. Existe la falsa creencia de que también hay que estirar, pero estos ejercicios están destinados a reducir la tensión de los músculos después de un esfuerzo. Si estiramos antes solo conseguiremos hacernos daño.
Se suele decir que los runners solo corren, es un ejercicio muy completo e ir al gimnasio solo hace que ganen masa muscular y aumenten su peso, lo que les perjudica a la hora de correr más rápido. ¡Error! Es necesario ganar fuerza en los músculos. De hecho, en carreras largas como un maratón, los últimos kilómetros se hacen a base de fuerza.
Si corres podes comer lo que quieras, que todo lo quemas.
Parece que salir a correr frecuentemente o preparar carreras de larga distancia nos permite comer lo que queramos y en las cantidades que queramos solo por el hecho del alto consumo calórico que tenemos.
A pesar de los múltiples beneficios que tiene el running sobre nuestra salud, no debemos descuidar la alimentación. Un exceso de grasas saturadas, grasas trans, azúcar y sal en nuestra dieta, por mucho que seamos deportistas, está más que demostrado que puede tener consecuencias en nuestra salud a medio y largo plazo. Entre otras cosas un aumento del riesgo arteriosclerótico, endurecimiento de las arterias. La dieta debe ser saludable y equilibrada en todos los casos.
Correr daña tus rodillas
Correr es un deporte de impacto. Cada vez que nuestros pies contactan con el suelo se está produciendo un impacto que genera una fuerza equivalente al doble o triple de nuestro peso corporal, dependiendo tanto de la velocidad de carrera como de la parábola que hagamos al correr. Se podría pensar que la acumulación de estos impactos podrían ser dañinos, de hecho, aún se sigue contraindicando el running en algunas consultas médicas.
Existen estudios que ya demuestran lo contrario. Por ejemplo, la Escuela de Medicina Johns Hopkins escribió sobre el efecto protector contra la degeneración de las articulaciones que tienen las carreras de larga distancia. Otro estudio concluía que existía una relación directa entre los corredores y la prevención de la osteoartritis.
A su vez, para las mujeres estos impactos tienen beneficios especiales. Nos referimos a la prevención de la osteoporosis. La reiteración de los impactos que se producen durante la carrera estimula los osteoblastos, las células que regeneran y construyen los huesos. Esto hace que nuestra salud ósea sea mucho mejor, que la degeneración se retrase mucho o incluso nunca aparezca y que por tanto prevengamos la osteoporosis.
Decir que correr daña las rodillas es como afirmar que ir al gimnasio daña tus músculos o estudiar mucho fatiga tu cerebro… sí, pero es la forma que tenemos de mejorar y reforzarnos posteriormente.
Por último, los runners no corren por obsesión ni solo por mejorar sus marcas. El running es un deporte “adictivo” (en el buen sentido) y hay muchos motivos para correr.