Qué podemos aprender de las personas superlongevas

Fauja Singh tiene 104 años y es el maratonista más veterano del mundo, comenzó a correr a los 80 años para tratar de superar la muerte de su hijo y su esposa.

Efraín Wachs tiene 96 años, pero la edad para él no parece ser un impedimento para hacer lo que más le gusta. "Correr es vivir. No existen los viejos, existe la edad interior, la que sentimos", asegura.

"A mi edad y como corro, tomo mucha leche descremada. La acompaño con cuatro galletitas Quaker, con queso descremado y miel", explica.

En una plaza de San Martín, Tucumán, les enseña a un grupo de ancianos el arte del atletismo.. "A los 50, el cerebro empieza a perder volumen; entonces, la mejor forma de evitarlo es la actividad física", les aconseja.

Alcanzar los 100 años siempre es motivo de celebración, pero en la actualidad hay tantas personas que llegan a esa avanzada edad que los científicos ni siquiera se molestan en rastrearlas.

En 2012 las Naciones Unidas calcularon que había cerca de 316.000 personas de más de 100 años de edad viviendo en todo el mundo. Para 2050 se espera que esa cifra aumente a tres millones.

Hasta hace poco había 53 supercentanarias, pero el pasado 1 de abril se anunció el fallecimiento de la mayor de todas, la japonesa Misao Okawa, quien tenía 117 años.

Okawa había nacido en 1898 y tras su fallecimiento solo quedan cuatro personas, todas mujeres, nacidas antes de 1900 y que, por lo tanto, han vivido en tres distintos siglos. Se trata de tres estadounidenses y una italiana.

Expertos en muchos campos, como la biología, la historia y la antropología cultural, se han dedicado a investigar todo lo que pueden en relación a esas personas de extraordinaria edad avanzada.

La razón más obvia es buscar pistas sobre cómo envejecer saludablemente.

Las supercentenarias muchas veces "parecen nacer con relojes más lentos que el resto de nosotros", dice Stuart Kim biólogo de desarrollo de la Universidad de Stanford, EE.UU.

"Cuando tienen 60 años, parecen de 40. Cuando tienen 90, de 70. Al conocerlas, todas se ven y actúan como si tuvieran 20 años menos que su verdadera edad", enfatiza Kim.

Un caso, por ejemplo, es el de Besse Brown Cooper, quien nació en 1896 en Tennessee, EE.UU., y murió a los 116 años y 100 días, ocupando el décimo puesto entre las personas verificadas que han llegado a vivir más tiempo.

Sin embargo, a pesar de los achaques relacionados a edades tan avanzadas, Cooper sostiene que su abuela nunca le pareció vieja. Cuenta que no visitaba al doctor, vivía en casa, trabajó en el jardín hasta los 105 y seguía leyendo libros hasta los 113.

"Mi abuela me enseñó que envejecer con salud es algo fenomenal. No algo a lo que hay que tenerle miedo".

Hasta ahora, la herencia es uno de los principales indicadores. "No hay forma de que llegues hasta los 110 años sin que hayas ganado la lotería genética al nacer", apunta Jay Olshansky, profesor de salud pública de la Universidad de Illinois, EE.UU.

El profesor de medicina y geriatría de la Universidad de Boston, Thomas Perls, dice que a medida que aumenten los límites de las expectativas de vida "aparecerán más pistas no tanto sobre cómo llegar a edades extremadamente avanzadas, sino sobre cómo ayudar a evitar o retrasar enfermedades como el mal de Alzheimer, derrames, cardiopatías y el cáncer".

Edad y sabiduría

Sin embargo el valor de la sociedad de las personas supercentenarias y centenarias no termina con la idea de descifrar cómo hacer para que nuestra vejez más saludable.

Cada anciano contiene una riqueza de conocimientos que ha llevado a algunos a referirse a ellos como tesoros históricos vivientes.

La información, sin editar, de primera mano, era algo en gran parte ausente de la historia oficial hasta relativamente hace poco, dice Doug Boyd, director del Centro para la Historia Oral Louis B de la Universidad de Kentucky, EE.UU.

"La profundidad de emoción que se transmite cuando alguien te dice una historia cara a cara es irremplazable".

Y los años de experiencia también pueden dar a las personas más viejas una visión única sobre los eventos de la actualidad, comparándolos con hecho pasados.

Estilo de vida

Uno de las ideas más equivocadas con relación al envejecimiento es pensar que lleva automáticamente a tener problemas físicos y mentales.

En ese sentido Olshansky y sus colegas encontraron que el supuesto vínculo entre el deterioro de la salud y la edad no se comprueba con los datos existentes a nivel mundial.

"Muchos de los problemas que relacionamos con el envejecimiento son realmente provocados no por estar muy viejos, sino por lo que nos hacemos al fumar, beber demasiado alcohol o tener sobrepeso", sostiene Perls.

En realidad mucha gente, incluso quienes tienen 85 o más años tienen el mismo perfil de salud y estado físico que quienes son 20 o 30 años más jóvenes.

Y es que, según argumentan un creciente número de expertos, la edad cronológica no es una forma válida de medir la salud.

Nuestra vejez futura

A pesar de todo lo que pueden aportar los ancianos, la vejez es a veces vista como algo que hay que ignorar o temer.

Probablemente la discriminación con los ancianos nunca sea derrotada totalmente, pero la edad a la que comienza esa exclusión se podría atrasar como ya se refleja en frases como "los 70 son los nuevos 50".

En Japón uno de cada cuatro ciudadanos tiene más de 65 años y casi 55.000 son centenarios.

Además son un grupo excepcionalmente activo. Al levantarse en Japón Hayashi encuentra las calles repletas de ancianos dando su paseo matinal. Luego muchos pasan el día trabajando como voluntarios, interactuando con gente joven.


Viahttp://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/05/150506_vert_fut_salud_supercentenarios_yv