Cuando, 2h 23m 22s después de haber empezado a correr, la etíope Tigist Tufa terminó, y terminó la primera, de recorrer 42,195 kilómetros por las calles de Londres, ante las miradas de sorpresa de los periodistas que esperaban otra ganadora, dijo: “Sí, todos hablaban de las cuatro fantásticas, parece que se olvidadaron de la quinta”. Lo mismo podria haber dicho Eliud Kipchoge, vencedor en 2h 4m 42s, del 35º maratón londinense en categoría masculina.
Las cuatro fantásticas promocionadas como las reinas de la prueba por la organización londinense eran las kenianas Mary Keitany, Priscah Jeptoo y Edna y Florence Kiplagat. De todas ellas se deshizo Tufa, de 28 años, maratoniana de 2h 21m y ganadora en 2014 de los maratones de Shanghái y Ottawa.
A falta de cinco kilómetros, bordeando el oscuro y frío Támesis en la gris primavera dominical de Londres, la etíope dio el cambio de ritmo definitivo. Un parcial de 16m 12s entre los kilómetros 35 y 40, un minuto más rápido que el ritmo de carrera, fue suficiente para desarmar a las kenianas. Segunda terminó la gran favorita, Keitany, ganadora en el Mal ante Buckingham Palace en 2012, y tercera la etíope Tirfi Tsegaye.
Más de 13 minutos después de Tufa, la mayor ovación de la mañana: la llegada de Paula Radcliffe, la reina del maratón en la primera década del siglo que, a los 41 años, decía adiós a la competición entre lágrimas de emoción. Solo una medalla olímpica le falta en el historial a la campeona del mundo de 2005 (Helsinki), doble plusmarquista mundial (con liebres masculinas, 2h 15m 25s; en carrera de solo mujeres, 2h 17m 18s, ambos récords conseguidos en su maratón de Londres) y triple ganadora del maratón de Nueva York. “El tiempo que lograra hoy no tenía ninguna importancia. Solo quería terminar para agradecer al público todo el apoyo que he tenido toda mi carrera”, dijo Radcliffe llorosa a la BBC. “Pero ha sido muy duro por la emoción: cada kilómetro era más emocionante que el anterior”. Era el 13º maratón de Radcliffe, que solo se retiró de uno en su vida, el más doloroso, el olímpico de Atenas en 2004.
Publicitada como la batalla entre las dos grandes Ks del maratón actual, el plusmarquista mundial, Dennis Kimetto (2h 2m 57s) y el recordman destronado, Wilson Kipsang (2h 3m 23s), de los últimos metros de la carrera emergió la tercera K keniana, Kipchoge, en un desarrollo dramático que hizo recordar la final de los 5.000 metros del Mundial de París 2003. En aquella prueba en la pista del Stade de France se enfrentaban el campeón de 1.500, Hicham el Guerruj, y el de 10.000, Kenenisa Bekele.
A ambos los derrotó Kipchoge, como lo hizo el domingo en Londres. Kipchoge, de 30 años, comenzó a labrar su victoria en los últimos 10 kilómetros, corridos a un ritmo de 2m 52s el kilómetro alcanzado no de forma regular, sino fruto de tirones, ataques y contraataques tremendos, tormentosos como la mañana y el viento. De la batalla salieron dos para jugarse la victoria en los últimos 1.000 metros, Kipsang, el ganador en 2014, y Kipchoge, quien cambió de ritmo explosivo y definitivo a falta de 800 metros. A 5s de Kipchoge, que tiene una mejor marca de 2h 4m 5s y ganó en Chicago en octubre pasado, cruzó la meta Kipsang. Después llegó Kimetto, el plusmarquista mundial reducido a ser la tercera K de Londres.
Fuente: EFE / El Pais