La ingesta es necesaria para reponer los depósitos de glucosa que, en actividades de larga duración, se agotan y pueden ocasionar calambres, fatiga muscular, cansancio extremo, mareos o pérdida del conocimiento. Para evitar estas dolencias y poder continuar con la actividad es necesario que el corredor se alimente.
Evitar molestias gastrointestinales
Para poder alimentarte y evitar los pinchazos estomacales es importante que vayas probando los alimentos en tus entrenamientos. En tus primeras tiradas largas prueba a tomar geles energéticos de distintos gustos y en diferentes momentos. Puedes realizar una ingesta cada 40 minutos una vez comenzado el ejercicio.
Si los geles energéticos no te gustan o te traen problemas estomacales (náuseas, cólicos y diarrea) puedes probar con la gomitas masticables. Tienen el mismo efecto que los geles pero son de distinta consistencia y textura. Un factor a tener en cuenta es que cuando consumes geles también debes tomar agua para favorecer la digestión. La alimentación no reemplaza la hidratación, aunque hagas ingesta de comida debes seguir bebiendo agua.
Cómo calmar el dolor
En caso de no sentirte bien cuando estás corriendo te recomendamos que disminuyas el ritmo o, incluso, camines unos metros. Toma agua en pequeños sorbos y mantén un trote suave. Si el dolor se va, intenta volver a tu ritmo normal, pero si persiste, o aumenta, con el paso de los kilómetros tal vez debas abandonar tu carrera.
Intenta no comer alimentos altos en grasas o fibra algunas horas antes de aque salgas a correr, y es importante que te des dos o tres horas para digerir los alimentos antes de tus ejercicios, pues salir a correr con dolor de tripa es una muy mala idea.
Via ESPNRun