Te vamos a dar algunos consejos para que reviertas esta etapa y no te quedes con una sensación negativa. Todo esta en tus manos y en tus pies, y muchas veces todo depende desde el cristal desde dónde se mire.
Todos tenemos un diálogo interior y pensamientos automáticos. Pero, en la mayoría de las situaciones, no somos conscientes de lo que nos decimos. Por eso, detente y chequea dónde comienza tu mente a jugar en contra. En qué punto, qué te decís, en dónde empieza la cadena de pensamientos negativos. Esto te permitirá tener el control de la situación pudiendo así manejar tus estados de ánimo. Es un ejercicio que lleva tiempo y paciencia, pero ya con que estés alerta y detectes el inicio de la cadena estás un paso adelante.
El cuerpo y la mente trabajan juntos. Ya que a corto plazo tus pensamientos negativos te pueden perjudicar a nivel físico porque pueden hacer que tu ansiedad aumente. Esto suele modificar la respiración, acelerar el pulso y una mayor tensión muscular.
A largo plazo, esos pensamientos acaban afectando directamente a tu autoconfianza y autoestima.
Por eso no te cierres, no prestes atención únicamente a los aspectos negativos de una situación que este viviendo. Por ejemplo “ hoy el entrenamiento ha salido mal, no estoy tan bien cómo pensaba”.
Esto hace que generalices y te haga pensar que una carrera te va a salir mal porque no estás satisfecho de tu marca en la anterior.
Aprovecha tus entrenamientos para ejercitar también tu mente y observa tu diálogo interior, y reemplaza lo negativo con frases positivas como por ej. “Hoy no entrené bien, pero estaba cansado, mañana lo haré mejor.”