Lunch-run: aprovechar el tiempo para correr

Muchas veces, la dificultad para empezar a correr tiene que ver con no encontrar el tiempo adecuado durante el día. Lunch-run una opción.

Correr antes del trabajo puede generar un cansancio extra durante la jornada laboral, y a veces correr después es imposible por la fatiga arrastrada durante el día.

Frente a estas dificultades, correr durante la hora del almuerzo puede ser una buena opción para no perder la oportunidad de empezar un entrenamiento.

Así que en lugar de quedarse trabajando con un sandwich en la mano, ¡usemos el almuerzo para correr!

En invierno, la opción natural es ir a un club o gym que nos provea de una cinta, y de hecho muchas oficinas modernas ponen a disposición de los empleados un gimnasio dentro de las instalaciones. Si esto no está dentro de las posibilidades, y si no hay lugares cerca del trabajo a donde ir a ejercitarse, siempre está la opción de correr por la calle o en algún parque.

Correr en el exterior otorga, además de un cambio de aire, luz natural que nos ayudará a despertarnos y mejorar nuestra síntesis de Vitamina D en épocas de poca exposición solar. Si bien la cinta puede parecer más cómoda, vale la pena hacer el esfuerzo y, al menos, probar la experiencia de correr al aire libre, para regalarle al cuerpo y la mente un descanso de la oficina y una liberación de energía al mismo tiempo.

La transición trabajo-ejercicio-trabajo corta el dáa en dos mitades más manejables, recarga las bateráas, ayuda a relajar y pensar mejor, reduce el stress y permite lograr mejores relaciones con colegas.

Cuando se corre en el horario del almuerzo, el proceso de recuperación del ejercicio comienza durante la jornada laboral, y esto permite tener, más tarde, un tiempo extra para descansar y evitar lesiones antes del siguiente trabajo.

Correr en la mitad de la jornada acelera el metabolismo, por lo que el cuerpo asimila mejor los nutrientes ingeridos durante el almuerzo que se realiza después del ejercicio, en especial los hidratos de carbono y las proteínas, que contribuyen a reponer las reservas de glucógeno utilizadas durante la actividad y acumular aminoácidos para reparar y construir masa muscular. El gasto calórico diario también aumenta, por lo que resulta más fácil controlar el peso y el consumo de alimentos.

Algunos tips para lograr los mejores resultados:

- Comer un pequeño snack una hora antes de salir, que puede consistir en una fruta, un puñado de frutos secos como nueces, almendras, castañas o pasas de uva, un puñado de cereales con un yogurt, una taza de café con leche y azúcar o chocolate caliente; esto evita la falta de energía al entrenar.

- Convertir el entrenamiento en un evento social; invitar a colegas para mayor motivación.

- Tener en cuenta que el tiempo es limitado, y planear un sistema, que puede ser semanal, con intervalos y ejercicios variados para lograr un entrenamiento más dinámico.

- Agendar y cumplir con la actividad, como una obligación laboral más.

- Incorporar un tiempo posterior para realizar el almuerzo propiamente dicho, y tener un momento de descanso antes de retomar la actividad formal. Luego, durante lo que resta de trabajo, se pueden tomar otros momentos de recreo para realizar ejercicios de relajación.