Las bebidas deportivas son productos diseñados para reponer los líquidos, minerales y electrolitos que se pierden a través de la sudoración, pero muchas veces la mejor receta es la menos artificial: diseñar una bebida en casa puede ser muy fácil.
La mayoría de las bebidas para deportistas están compuestas por un alto contenido de carbohidratos en forma de maltodextrina, fructosa, glucosas u otros azucares, que genera una especie de shock energético que ayuda a despertar la mente, pero que dura poco tiempo.
En entrenamientos y pruebas de larga distancia, sin embargo, los profesionales recomiendan que las bebidas no aporten más de un 4% del valor diario recomendado de azúcares, para evitar que el cuerpo produzca insulina en exceso. Las preparaciones que incluyan la mezcla de jugos naturales de frutas como manzanas, peras, frutillas, mango, melón u otras que contengan glucosa en su composición con agua, funcionan como un buen reemplazo de los productos con exceso de azúcar.
Las sales y electrolitos que se pierden a través de la sudoración, en especial el potasio, deben ser repuestos para evitar calambres y sensación de fatiga, además de facilitar la recuperación luego del ejercicio. En estos casos, el consumo de jugo de naranja es una buena manera de recuperar los nutrientes perdidos, y agregar una pizca de sal que no altere el sabor es la manera de sumar sodio a la mezcla.
Otro de los ingredientes clave de las bebidas para atletas es la proteína, que contribuye a aumentar la resistencia de los tejidos. Para sumar proteínas a las preparaciones caseras, se puede recurrir a la leche o, en caso de que exista intolerancia a la lactosa, polvos proteicos que se consiguen en dietéticas y farmacias.
Con estos ingredientes, es posible lograr una bebida que cumpla con todos los requerimientos de hidratación de los deportistas, pero es necesario consumirlas frescas para aumentar su efectividad.