De niños, nos enseñan a creer en los sueños con la promesa de que un día se cumplirán.
En la adolescencia descubrimos que las cosas no siempre salen bien y que algunos sueños acaban por truncarse.
De jóvenes aprendemos a reconstruir algunos de ellos (los más factibles, eso sí) y en la edad adulta empezamos a conseguir algunos de los retos que nos habíamos marcado.
¿Y después? Después llega la hora de la verdad, cuando renacen ilusiones olvidadas y sentimos cada uno de los instantes que tardamos en conseguirlas, porque entonces ya sabemos el sacrificio necesario para alcanzar un reto y comenzamos a llamar “experiencia” a lo que en otro momento fueron “errores”.
Y entonces, cuando tú sigues calzándote las zapatillas cada día mientras tus amigos descansan en el sofá y sigues completando carreras ajeno a los achaques de la edad, vuelves a creer en los sueños y, mientras atas con fuerza el cordón de las zapatillas, imaginas que la magia no es cosa de niños… o no sólo.
En ese momento, cuando la experiencia y el trabajo toman de la mano a la ilusión, se recogen los frutos del esfuerzo. Para la norteamericana Libby James, ese día llegó cuando, a sus 76 años, batió el récord del mundo de medio maratón en su edad (75-79) en el Maratón de Walt Disney. Con un tiempo final de 1:45:56, redujo el anterior en casi diez minutos (1:55:19), vigente desde 2009.
Libby James fue, desbancando a conocidos corredores que se dieron cita, la protagonista de una cita que congregó a 67.000 corredores entre todas las distancias: 5k, medio maratón y maratón. Cifras nada desdeñables para celebrar el 20 aniversario de un maratón, el de Walt Disney, que se disputa en el interior del parque temático.
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