Self-Tracking. La tecnología y la performance al correr. Riesgos

La tecnológia permite llevar un control sobre nuestra performance, llevado a un extremo, puede convertir en una obsesión peligrosa y poco saludable.

El avance tecnológico y el fácil acceso a aparatos que nos permiten llevar un control sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana pueden parecer útiles y prácticos, pero llevado a un extremo, se puede convertir en una obsesión peligrosa y poco saludable.

En la era de la electrónica, existen cada vez más aplicaciones creadas para poder controlar datos del cuerpo como la actividad física realizada por día, los alimentos consumidos y sus respectivas calorías, el tiempo de descanso o hasta la composición de la sangre, entre otros.

Muchas personas se fijan objetivos y los siguen a través de la información que les brindan sus aparatos, comparten con otros y aprenden a manejarse y tomar decisiones a partir de los números duros. Si bien puede sonar ideal, lo cierto es que ningún mecanismo reemplaza las señales que nuestro cuerpo nos comunica, como la sensación de hambre, cansancio o hasta frío y calor.

Tampoco reemplazan los diagnósticos o seguimientos que podría realizar un médico; por estos motivos, es importante complementar el self-tracking con una guía por parte de un profesional, que corrobore la veracidad de los datos obtenidos a través de los programas y aconseje los pasos a seguir en consecuencia. Todas las herramientas que puedan complementar el autoconocimiento pueden ser útiles, siempre y cuando se las utilice con responsabilidad y mantengamos como primera fuente la comunicación con el propio cuerpo, que todo el tiempo nos marca de algún modo cuáles son sus necesidades.

Aprender a escuchar y leer las señales es el primer paso para una vida saludable.