Si salís a correr a última hora de la tarde o por las noches porque sentís que rendís más (en velocidad, en tiempo, en todo!), existe una razón probada por la ciencia para ello y te la contamos en esta nota.
Según publica recientemente el Journal of Sport & Exercise Physiology el hecho de que muchos atletas tengan la impresión de que corren más rápido de noche que durante el día no se atribuye a un dato de la realidad dura sino a un funcionamiento de la percepción visual.
La investigación revela que los entornos diferentes pueden crear diferentes percepciones de esfuerzo al correr a una misma velocidad. Esto significa que, cuando se corre por la noche, en la oscuridad, los objetos má¡s lejanos no son visibles y por ende se toman como puntos de referencia los elementos más cercanos. Este dato hace que se obtenga una mayor sensación de velocidad, cuando efectivamente no se está yendo más rápido que lo habitual.
El ejemplo es bien claro, basta llevarlo a la experiencia propia para darse cuenta de lo cierto que eso. Al correr en un entorno donde la mayoría de los puntos de referencia visuales se ven muy cerca se experimenta una mayor sensación de velocidad que en un ambiente donde esos puntos de referencia están muy lejos", agregá el investigador David Parry.
Parry trabaja con ciclistas que hicieron una carrera contrarreloj en bicicletas fijas en el equivalente a 20 kilómetros. Se los hizo repetir la prueba tres veces mientras se les mostraba un video, sin avisarles a los sujetos de estudio que estaba siendo manipulados él flujo óptico. Cuando se les pidió que calificaran su esfuerzo, todos coincidieron que era inferior cuando el flujo óptico se había ralentizado. En contraste, a mayor flujo óptico más pesado se percibia el trabajo. Por lo tanto, lamentamos desilusionarte pero este estudio midió la percepción del esfuerzo durante diferentes condiciones de flujo óptico y determiná que todo es una gran ilusión visual.
Fuente Journal of Sport & Exercise Physiology