La fractura por estrés es una lesión bastante común en corredores. Es la formación de una pequeña grieta, que se produce en los huesos luego de un entrenamiento repetido o prolongado, es decir que generalmente suele aparecer luego de fondos o carreras largas.
La International Association of Athletics Federations (IAAF), el organismo regulador del atletismo, describió la lesión de fractura por estrés como la “maldición de los atletas”. En los corredores las zonas más comunes donde se producen fracturas por estrés son los huesos del pie (metatarsos) y el hueso de la pantorrilla (tibia).
Es alentador saber que hay maneras de evitar que la lesión te atrape, una de ellas es el cambio en la zancada. Generalmente la lesión aparece cuando el impacto que recae sobre la tibia o el pie es elevado y se puede modificar a través de la pisada y la frecuencia.
Los investigadores determinaron que si reducís el largo de la zancada un 10% podría disminuir la carga en la tibia lo suficiente para bajar el riesgo de una fractura por estrés. Esto se debe ya que al pasar menos tiempo en la fase de vuelo (en el aire), golpeas el suelo con menos fuerza y con mayor frecuencia, por lo tanto disminuye el nivel de impacto en las zonas con posibilidad de lesión.
Otra manera para prevenir las fracturas por estrés es evitar los entrenamientos por periodos prolongados, una sobrecarga puede ser la razón principal por el cual se forme la lesión.