Correr por la noche tiene sus múltiples beneficios: silencio y soledad en la naturaleza, descubrimiento de un entorno bajo otro cielo, libertad…
Además, la percepción y la adaptación al medio ambiente son muy distintas de noche que cuando se corre de día. A medida que avanzan las salidas nocturnas, la visión del corredor se adapta poco a poco a la oscuridad, aprende a distinguir los relieves y desarrolla la vigilancia y el equilibrio.
El esfuerzo al final del día aumenta las capacidades aeróbicas y mejora las funciones fisiológicas. Los estudios prueban que estas funciones (tiempo de reacción y coordinación de los movimientos) son máximas entre las 16 h y las 22 h.
¿Dónde correr?: ¡Esa es la gran pregunta! Ya que, si se corre de noche, hay que elegir lugares muy frecuentados para una seguridad máxima. ¿Por qué no correr en grupo? Los trails nocturnos organizados permiten a los corredores entrenarse juntos y adaptarse progresivamente al running en la oscuridad.
Los corredores eligen lugares seguros y cómodos como estadios, jardines o parques. Son accesibles por la mañana y por la tarde, y están lo suficientemente iluminados como para practicar con toda comodidad. La mayoría de corredores nocturnos usan recorridos urbanos.
¡La carrera nocturna no se improvisa! Prepará cada salida, informate acerca del tiempo, llevá tu teléfono móvil, y comida y bebida en cantidad suficiente.
¿Qué equipamiento elegir?: De noche, incluso aunque no haya lobos, es primordial usar un equipo de alumbrado adaptado al running, como una linterna frontal. Funcionan por incandescencia, con bombillas LED, o con ambos sistemas a la vez, para favorecer la visión nocturna en cualquier circunstancia.
Si te gusta verlo claro, opta por llevar una segunda linterna, que puedes transportar alrededor de la cintura.
Ver es primordial, pero ser visto es fundamental para tu seguridad, sobre todo si pasas por tramos de carretera. Llevá prendas de color o reflectantes y lo suficientemente cálidas, ya que las temperaturas nocturnas son mucho más frescas
Además de estos cambios en la percepción, el correr de noche puede aumentar la fatiga sin darse cuenta, puesto que los ojos deben hacer un mayor esfuerzo para analizar el terreno. Si contamos con suficiente luz, podremos reducir este tipo de fatiga.
También hay que permanecer muy atentos para no perder de vista las marcas, mojones, señalizaciones, etc.