Cuando hacemos ejercicio la transpiración ayuda a regular la temperatura corporal e hidratar la piel. Y también produce un balance en los niveles de electrolitos como el sodio y el calcio en el cuerpo.
Aunque parezca una incoherencia, la transpiración nos ayuda a limpiar nuestro rostro. El sudor sale a través de los poros, y esto ayuda a limpiarlos de la suciedad, aceites atrapados, células muertas y bacterias.
El resultado es una piel más limpia, con mayor lustre. Un estudio científico encontró que el sudor también contiene un antibiótico natural que ayuda a vencer ciertas bacterias en la piel que es una de las causas de acné.
Sin embargo, el ejercicio también puede agravar estos problemas de la piel, incluyendo acné y eczemas, si la piel no se limpia inmediatamente después del ejercicio.
Tu ropa mojada contiene agua con una media de 2,7 a 3 g de sales minerales por cada litro de sudor. Como no puedes reciclar los minerales perdidos, los debes recuperar con la alimentación. Afortunadamente, las sales minerales que se pierden en mayor cantidad son el sodio y el potasio, minerales muy fáciles de encontrar en los alimentos.
Algunas bebidas energéticas tienen un ligero sabor salado porque contienen entre 20-30 mmol de sodio (46 mg-69 mg por 100ml.) El potasio se encuentra en la mayoría de las frutas, por eso te conviene tomar zumos naturales o frutas después de la carrera. En el sudor también se pierden otros minerales como el magnesio, cuya ausencia puede ocasionar calambres, porque interviene en la transmisión del impulso nervioso.