El verano y la arena van de la mano. Si estás pensando entrenar en esta superficie, acá te dejamos algunas recomendaciones para sacarle todo el provecho y evitar lesiones:
-Precalentá: El calentamiento, sobre todo de rodillas y tobillos se hace mucho más importante en este tipo de terrenos
-Relajá: Mantené relajados los músculos que no intervienen en el ejercicio. En la arena es realmente difícil y se necesita concentración y entrenamiento para ello, pero es muy importante no intentar hacer fuerza en contra de la arena
-Pisá bien: Debemos evitar la pisada con la planta del pie, ya que esto nos hace el correr más pesado y lento. El corredor sobre arena debe, siempre que sea posible, apoyar la media planta y la punta, ya que esto permite disminuir considerablemente la superficie de contacto y facilita el despegue del pie
-Analizá: Si hay desniveles en el terreno, manejate igual que en el asfalto: subí con pasos cortos, braceo intenso y la vista al frente. Las bajadas hay que hacerlas dejándose caer, con pasos largos, aprovechando la gravedad para recuperarnos del esfuerzo de la subida
-Cuidate: Correr con precaución fortalecerá tus tobillos para poder evitar lesiones. Si el ejercicio se realiza correctamente, se trabajan las piernas con mayor intensidad. Está totalmente desaconsejado correr por la playa si tenés problemas articulares o debilidad en los tendones
-Agradecé: La práctica en la arena quema mayor cantidad de calorías
debido a la presencia del yodo en la arena y en el ambiente. Se estimula la glándula tiroides facilitándose la quema de calorías. Además la arena es un exfoliante natural, al correr se incrementa la fricción de nuestras piernas con la arena por lo cual puedes terminar tu entrenamiento con la piel más suave
¿Corriste alguna vez en la arena? ¿Cómo lo sentiste?