"Tengo muchísimos momentos guardados en la memoria que tienen que ver con reuniones y vacaciones con amigos en esta localidad. La verdad es que Reñaca es un semillero de anécdotas", opinaba una señora entrada en años al ver llegar, a la siesta, a cientos de grupos de teens -y no tanto- llegar a la playa entre risas, cantos y bronceador.
Reunidos en torno a los clásicos -la guitarra, el mate, el fernet- o a la novedad -el narguile-, la consigna es tomar sol y divertirse mientras se busca a los tarjeteros y promotores de los distintos boliches y fiestas para conseguir un free pass o, por lo menos, un descuento para disfrutar de la noche reñaquense.
Martín Luongo, Julia Crocco, Benjamín Daverio, Fausto Vega, Ezequiel Alberdi y Belén Vinassa.
"Nosotros en realidad somos dos grupitos ensamblados: los chicos son nuestros vecinos, nos hicimos amigos y vamos juntos para todos lados", comentaron tres mendocinas que todavía no acusan veinte años. "Eso pasa siempre en Reñaca: conocés mucha gente, y entablás amistad súper fácil", explicó una de ellas.
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Federico Croce en Twitter: @FedericoCroce