En las montañas de Jilin, China, un nuevo museo propone una forma poco habitual de conocer la historia del oro: bajar a una antigua mina y recorrerla en un pequeño tren. El proyecto combina patrimonio industrial, arquitectura, turismo y tecnología para transformar túneles abandonados en una experiencia cultural que permite seguir el camino del mineral.
Un museo construido sobre una mina
El Museo del Oro de China, ubicado en Jiapigou, en la ciudad de Huadian, recupera la historia de una zona con más de 200 años de explotación aurífera. El museo reúne más de 2.300 piezas y cientos de fotografías históricas.
La propuesta no se limita a las salas. Parte de la experiencia ocurre bajo tierra, en antiguos espacios utilizados durante décadas para la actividad minera.
Un tren bajo las montañas
El gran atractivo es una vía subterránea de 680 metros construida dentro de antiguos túneles mineros recuperados. Los visitantes pueden subir a un pequeño tren y avanzar por el interior de la montaña.
El recorrido conecta espacios de exhibición, instalaciones audiovisuales y sectores que explican las distintas etapas de la producción del oro.
Del mineral al turismo
La experiencia busca mostrar cómo una antigua infraestructura industrial puede convertirse en patrimonio. La mina deja de ser solamente un lugar de extracción para convertirse en parte de un relato sobre trabajo, tecnología e historia.
El museo forma además parte de una nueva propuesta turística de Jilin que combina patrimonio industrial, naturaleza y memoria histórica.