En el Palacio de La Zarzuela, escenario habitual de los actos más formales de la realeza española, Letizia Ortiz protagonizó una nueva jornada de compromisos oficiales con una propuesta que dejó de lado la sastrería clásica para sumarse al boho chic.
A través de las redes oficiales de la Casa Real, se pudo ver a la reina con un vestido de líneas y detalles artesanales. La prenda tenía un diseño largo en color negro, confeccionado en un tejido liviano de gran caída, que se destacó por su escote cerrado, hombros al descubierto y un fruncido en la cintura que estilizaba su silueta sin perder la naturalidad del estilo bohemio.
Sin embargo, el verdadero diferencial del vestido fueron los detalles en blanco, con un bordado ornamental en el cuello que enmarcó el rostro y rompió la monocromía, así como unas guardas onduladas distribuidas en distintos niveles de la falda.