Mezclar distintas maderas en la cocina puede elevar el estilo del espacio si se respetan los colores y las proporciones. Elegir una base dominante, sumar contraste con criterio y repetir cada acabado en varios sectores ayuda a lograr un resultado equilibrado, cálido, intencional y con un aire más sofisticado.
El secreto está en los colores
Cada madera tiene un subtono que puede ser cálido, frío o neutro. Cuando esa base se respeta es posible combinar materiales claros y oscuros sin que el conjunto se vea desordenado. La armonía aparece cuando las piezas dialogan entre sí y no compiten por atención.
Contraste con criterio
Se aconseja elegir una madera dominante y sumar una segunda como complemento. Puede aparecer en una isla de cocina, una alacena, banquetas o estantes, siempre con intención y sin abusar de demasiadas variantes. Así, el contraste aporta carácter sin romper la unidad del espacio.
Repetir para equilibrar
Para que la mezcla funcione, cada madera debería repetirse al menos dos o tres veces dentro de la cocina. Esa estrategia ayuda a que el ojo lea el conjunto como una decisión estética y no como una acumulación de elementos. sueltos. La repetición, en este caso, ordena y calma.