"Trato de reflejar la marginación que sufre Cobos"

El humorista personifica al Vicepresidente en "Gran Cuñado".

Foto: NA
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Desde que arrancó “Gran Cuñado”, uno de los personajes que mayor polémica despertó fue el de Julio Cobos. Dubitativo, temeroso, de pocas palabras, Julio despertó pasiones encontradas.

Y el responsable de darle vida al Vicepresidente en la parodia es José María Listorti, uno de los humoristas más allegados a Marcelo Tinelli.

Desde los 90 viene siendo parte del staff permanente de “VideoMatch” (anteriormente) y “ShowMatch (en la actualidad).

Pero la carrera de Listorti va más allá de Tinelli: en 2005 se animó a separarse de Tinelli y fue conductor de “TVR”, además de participar en otros programas como por ejemplo “Palermo Hollywood Hotel”, junto a Freddy Villarreal, Pachu y Pablo. También tuvo su paso por “Bailando por un sueño” y en los últimos dos años se lo vio como un firme animador en “Este es el show”, junto a Carla Conti.

Pero la celebración de los 20 años de Tinelli en la televisión fueron motivos más que válidos para que Listorti tomara la decisión de regresar con su jefe y amigo.

Y hoy está en el ojo de la tormenta.

Aprovechando el parate de una grabación, José María habló con MDZ sin tapujos, sin problemas y aprovechó para manifestar públicamente todo lo que siente sobre su personificación.

-¿Cómo te sentís haciendo este personaje?
-Este es mi trabajo y como todo trabajo le pongo mi dedicación. Estuve mirando muchos videos como para que pueda sacar lo mejor del personaje. No le doy muchas vueltas a estas cosas porque es un personaje más.



-Pero estás interpretando a un político que iba a ser muy mirado…
-Para mí no iba a ser así. Siempre pensé que este personaje iba a pasar desapercibido especialmente porque los vicepresidentes nunca tuvieron gran importancia en este país. Por eso, me esforcé en buscarle cosas como para que le gente se enganchara y se divirtiera.

-¿Pero a vos te parece que Cobos es un vicepresidente más?
-Bueno, con el correr de los días me di cuenta que no era tan así y Cobos es la excepción por la famosa resolución 125. Este hombre tuvo a todo el país despierto hasta las cuatro de la mañana para ver qué decisión tomaba. Pero no es habitual que un vicepresidente tenga tanta trascendencia. Además, Cobos no está tan metido en la arena política de este momento, como Lilita, como Cristina o como Néstor o todos los que están en campaña. Creía que el foco caería en los personajes que buscan un cargo político. Eso es lo que yo pensaba.

-¿Y ahora qué pensás?
-Trato de no pensar mucho, porque me saco la máscara y mi vida sigue por otro lado. Trato de no estar pendiente de lo que pasa con los personajes. Yo lo tomo como un trabajo y trato de no buscarles más vueltas.

-Publicamente se quejó de la personificación porque dice que él no es así. Es más, dijo “me hacen lento y yo corro maratones”.
-Lo vi, lo vi… pero nunca dijo que estaba molesto con la personificación. El tiró un consejo a que no lo haga tan lento y me desafió a correr una maratón. Pero no lo vi molesto.



-¿Y has tenido algún contacto con el entorno del Vicepresidente?
-Hace pocos días fui a un evento del diario Perfil, donde él estaba pero no me lo encontré. Allí había mucha gente allegada a Cobos y una de esas personas me dijo –de muy buena manera- que Cobos no estaba enojado conmigo. Esta persona me dijo que tal vez yo mostraba una faceta errónea de él, porque no es para nada dubitativo pero nada más. La verdad es que fueron muy respetuosos y no se metieron con mi trabajo.

-Esa faceta que reflejás de Cobos, ¿es la foto de un determinado momento o pensás que él es realmente así?
-Te digo una cosa: personalmente me cae muy bien Cobos. Creo que con su voto en el día de la 125 marcó una bisagra en la historia de nuestro país y puso mucho huevo. Lo que pasa es que cuando me dijeron a mí que tenía que hacer este personaje empecé a mirar muchos videos en YouTube, busqué reportajes, y llegué a la conclusión que lo que mejor me daba para hacer un personaje divertido era la presión que pasó esa noche, en esos instantes, cuando demoraba su decisión y ofrecía volver a votar o pasar a un cuarto intermedio. Esa noche, Cobos sentía el peso sobre sus espaldas y lo transmitió muy bien a la gente, que llegamos a compartir ese peso. Había incomodidad porque estaba a las puertas de una decisión histórica para el país. Esa incomodidad, esa indecisión es la que traté de trasladar al personaje. Y también trasladé que ese voto opositor al Gobierno lo hiciera quedar a un costado porque le empezaron a sacar las cosas, no le dieron más pelota, no lo saludaron más. Y es por eso que lo hago aislado de la casa. Esas fueron las dos cosas fundamentales de las que me agarré para hacer un personaje lo más divertid posible.

-¿Y tu personaje sufre de esa quita?
-Desde luego. Fijate que el personaje está sentado en el piso a un costado y es porque hasta la silla le sacaron. El otro día hice un cuadro donde lo invitaron a comer y se tuvo que sentar en la mesa porque no le habían puesto silla. Trato de reflejar mucho esa “quita de cosas”, esa marginación que sufre Cobos de parte del Gobierno. Se lo dije a Marcelo (Tinelli), el día de la presentación: “La Presidenta no me trata mal, la Presidenta no me trata con desprecio, la Presidenta no me trata…”.

-¿Qué injerencia tiene Tinelli en tu personaje?
-Ninguna. Y esto no lo hablo sólo por mí sino por todos. Marcelo es una persona que nos conoce mucho, de muchos años, y nos deja volar en nuestro trabajo porque confía en que cada uno va a tener el oportunismo para hacer quedar bien al personaje. Acá no se le trata de faltar el respeto a nadie. Esto es humor y no hay ninguna malintencionalidad. Nadie nos dice que hagamos mierda a alguien o que levantemos a otro.

-Fernando Ramírez me comentó que te asesoraba en la “mendocinidad” del personaje…
-Totalmente. Antes de hacer mi personaje me pongo a hablar con él para que se me pegue el acento y los modismos. Siempre se me va para el lado de los riojanos y Fernando me pone en órbita.

-Vuelvo a insistir, ¿Cobos no está enojado con vos?
-No te lo puedo asegurar pero a mí no me llamó nadie para decirme que están molestos.