Es arquitecto y fue convocado hace cuatro meses para llevar adelante la edición 2008 de la Feria del Libro que empezó el sábado pasado bajo el lema “Mendoza en sus letras y sus ideas”, título de un libro del filósofo Arturo Andrés Roig, a quien está dedicado el encuentro.
El Director de Producción Cultural de la Secretaría de Cultura, Alberto Carmona, cuenta con toda una estructura estética e ideológica como respaldo. Se propuso cumplir algunos objetivos postergados históricamente y probar nuevas alternativas para hacer más atractivo y convocante el encuentro de los mendocinos con sus libros y sus autores.
Estuvo una semana en Buenos Aires invitando personalmente a los escritores, “por una cuestión de respeto hacia ellos”; diseñó una encuesta para el público que asista, de modo que los lectores se pronuncien sobre sus gustos y necesidades a partir de la cual mejorar lo que sea necesario en la edición del año que viene.
Un numeroso grupo lo acompaña en la puesta en marcha de esta Feria del Libro, además de contar con la ayuda independiente de la Facultad de Filosofía y Letras y de la profesora Diana Starkman.
Los funcionarios de la Secretaría de Cultura abocados a la feria responden a la coordinación general de Alejandro Conte. Andrés Cáceres coordina las actividades de la sala Elina Alba con la asistencia técnica de Alejandro Sosa. Daniel López tiene a su cargo las actividades de la plaza San Martín, junto a Cristian Gambetta que es el responsable del escenario y Liliana Bermúdez, responsable de las carpas para los chicos. En el ECA es Silvia Cloquell la coordinadora, apoyada por Vivian Levinson y Andrés Oliver y Marcelo Neyra tiene a su cargo el Espacio Alternativo. Facundo Mercadante llevará adelante las actividades que se realicen en la Biblioteca San Martín y Miriam Arboit es la interlocutora con los medios de prensa.
En esta entrevista explica las razones del cambio de ubicación de la feria, la incorporación de nuevos sectores como el Espacio Alternativo, los criterios de elección de los escritores invitados, tanto los de Buenos Aires como los mendocinos, los detalles de la interacción con los libreros locales y las causas de la repetida ausencia de las grandes editoriales.
- ¿Desde qué perspectiva armaron esta Feria del Libro?
- El desafío fue el plantear un contexto nuevo para la feria. Vimos en la plaza San Martín un lugar muy interesante en función de las actividades. Queremos que la gente tenga cerca al libro y todo lo que gira en torno al libro. Pensamos que la plaza San Martín, que es una plaza bastante abandonada, contando con la infraestructura de Cultura, fuera una gran expansión de la feria que tiene sus núcleos duros en el Espacio Contempóraneo de Arte y en la sala Elina Alba. Se arma una cosa muy interesante, donde la plaza funciona como el patio de la casa, y circulando estas intervenciones urbanas que ha hecho Vivian Levinson, que según los registros se trata de la obra plástica más grande que se ha hecho en la provincia. Desde lo espacial ha sido un desafío al trasladar la feria a un lugar atípico. El ECA donde está el libro, los municipios, bibliotecas populares y el Espacio Alternativo y la sala Elina Alba donde tenemos las conferencias grandes y las presentaciones de libros. Y la plaza donde todos los hay espectáculos, carpas para los niños.
- ¿Por qué decidieron trasladar la feria del Bustelo al ECA?
- Es por la idea del espacio. Es una cuestión que tiene que ver con la accesibilidad, básicamente. U otro, que se planteó de entrada, es que no queríamos una feria que funcionara solamente en la tarde y en la noche. Entonces, nos vinimos a la zona bancaria, muy cerca de la actividad comercial de la ciudad. La feria funciona de 10 a 13 y de 17 a 24. Entonces, estar en este espacio tiene que ver con captar gente, que la gente se tropiece con el fenómeno del libro.
- ¿Cómo surgió la idea de homenajear a Arturo Roig en esta edición?
- No hubo mucha discusión en torno del nombre de quien queríamos homenajear. Entendemos que don Arturo es un testimonio vivo, un ejemplo vinculado a la investigación, a las letras y al pensamiento latinoamericano. Pero tampoco queríamos una feria para especialistas. Entonces, diseñamos una grilla para la gente que se interesa en temas vinculados a lo histórico, a la filosofía, al pensamiento nacional. Entonces tenemos a Pablo Lacoste, a Roberto Follari, a Jauretche, a Hebe de Bonafini.
- ¿Con qué criterios eligieron a los escritores invitados?
- El perfil de los escritores que invitamos tiene que ver con que nos planteamos la feria como una fiesta. Pensamos qué escritores tienen algo para brindarnos que nos produzca el efecto de cuando leemos un libro y que es como hacer un viaje. Y de pronto encontramos autores de novela policial y de terror. Al que vaya a esas conferencias le estamos proponiendo un viaje. Entonces a caer nombres, porque son nombres, más allá de lo mediático, muy atractores. Es gente que hace planteos muy serios desde la literatura que tienen que ver con nuestra realidad, desde la inseguridad a diversas realidades sociales. Ahí aparece Sasturain, que no sólo viene como docente o pedagogo en función de su programa televisivo sino que quiere leer sus cuentos. Y él mismo le puso el título a su conferencia, “Disparos en la biblioteca” y con ese título ya nos propone un viaje a su literatura. Lo mismo en el caso de Laiseca, que estaba casi emocionado por la invitación porque desde el año 65 que no viene a Mendoza. Le preguntamos de qué quería hablar y dijo: “Yo estoy cansado de esta literatura de hadas buenas. Los chicos tienen que saber y los padres se tienen que enterar de que a la vuelta de la esquina hay un Jack el destripador”. Y ahí nomás propuso el tema “La importancia de los monstruos en los niños”. Laiseca va a hablar de esto pero además también quiere leer sus cuentos de terror. Estos tipos son detonadores de cosas. Leonardo Oyola, por ejemplo, que viene de una situación de marginalidad, va a hablar del “Oficio del escritor” y nos hace un planteo profundo de cómo rescatar a los chicos de la marginalidad y a través del arte. En el caso de Liliana Escliar, coguionista de Mujeres asesinas, apuntamos a un público interesada en el cine y en la televisión. Y además están Pablo de Santis, Caparrós, Washington Cucurto.
- Por eso, ¿cuál es el perfil de feria que trazan con estos invitados?
- Hemos intentado que la convocatoria sea para todos. Que el perfil sea amplio. Y si estamos sumando por primera vez un Espacio Alternativo, que está a cargo de escritores independientes y de editoriales independientes que es toda una gran movida under que hay en Mendoza, para esa gente la presencia de Cucurto tiene un significado. Para otros, tiene mucho peso la presencia de la Sociedad de los Poetas Vivos, con Mandrini, Silber, Espel y demás.
- ¿Cómo han planteado la presentación de los escritores?
- En todos los casos hemos respetado mucho lo que ellos quieren hacer, y en todos los casos, ellos han sido también muy abiertos. Casi todos quieren leer sus poemas o sus cuentos y dialogar con el público. Sabemos que se van a armar charlas muy buenas y que a lo mejor, para respetar los horarios haya que seguirlas afuera, en un café por ejemplo. Con todos ellos he tenido contacto con directo y te puedo asegurar que han cambiado sus agendas, con una predisposición bárbara.
- ¿A todos los invitaste personalmente? ¿Cómo llegaste a ellos?
- A través de una amiga de Buenos Aires que tiene una empresa de comunicación, Cristina Oteiza. Con ella armamos la agenda y ella me fue llevando. Me acompañó y como los conoce a todos sabe cómo es entrarle a cada uno, porque no es fácil sentarse con un Laiseca que nos recibió en su departamento y donde respirás literatura. Para mí no son escritores. Son personajes que han asimilado en su forma de vida, en su modo de vivir, su literatura. Me parecía, por respeto a ellos, que las invitaciones tenían que hacerse personalmente. Cuando te sentás frente a ellos y le ves el brillo de los ojos a Laiseca o a Sasturain, cambia la perspectiva. A mí me impactaron.
- ¿Cobran honorarios?
- Cobran honorarios, pero bajísimos. Nos cobran por su conferencia la mitad del precio de lo que cobran en Buenos Aires. Han accedido porque han entendido el espíritu de esta feria. Cristina que los conoce bien, supo explicarlo bien. Que la estamos haciendo con muchísimo esfuerzo, con un presupuesto escueto. No nos han generado un gasto extra importante. Nosotros hicimos una previsión presupuestaria en la que hasta ahora hemos ahorrado de lo que teníamos previsto gastar. Y esa plata que hemos ahorrado va a ser destinada a hacerles algunos mimos, como llevarlos a cenar, llevarlos a una bodega.
- ¿Cómo ha sido la interacción, el diálogo, con los libreros de Mendoza?
- Muy buena. Los libreros tienen ya su historia en las ferias. Yo he dejado esto en manos de las personas que están en el Área de Letras que los conocen bien y los han tratado históricamente. Hay alrededor de veinte librerías participando. Y hemos puesto el acento en que no les cobramos el espacio pero sí queremos que haya un precio diferenciado con respecto al de las librerías. Ellos se han comprometido a hacerlo. Nosotros les brindamos la infraestructura, los servicios, pero queremos que como devolución, el lector pueda acceder al libro a un precio inferior al de la librería. Ese ha sido el trato y ha habido un excelente diálogo. Nosotros a la feria le hemos sumado cosas intentando que ellos se vean favorecidos en función de una mayor circulación de público, pero teniendo en cuenta de que la Feria del Libro no es sólo la venta de libros sino el fenómeno que genera entre los lectores y los escritores.
- ¿Hubo objeciones, reclamos o condiciones por parte de los libreros como en ediciones anteriores de la feria?
- A ver. Han existido los reclamos que hacen anualmente de acuerdo a los informes de la gente que sabe del tema. Nosotros hemos atendido y accedido a los que nos parecieron convenientes. Y ellos se han adaptado con excelente disposición. Se han adaptado al espacio y a grilla. No ha habido ningún problema y espero que se cierre el círculo: que estén los libros de los autores invitados.
- ¿Cómo fue la invitación a las editoriales independientes?
- Gracias a Facundo Mercadante, el director de la Biblioteca Pública Gral. San Martín. Él ha sido un partícipe activo de esta feria y nos planteó un montón de ideas. A partir del conocimiento de estos escritores jóvenes con los que él está en contacto, se hicieron las invitaciones. Uno de los que aceptó sumarse al equipo, y esto quiero destacarlo, fue Marcelo Neyra, de Zediciones, y le están poniendo unas pilas y una gran energía a este Espacio Alternativo, que creo que va a generar gran cantidad de cosas interesantes.
- ¿Qué pasa con los grandes grupos editoriales? ¿Los invitaron? ¿Se mantuvo el rechazo de los libreros mendocinos?
- Los invitamos. Pero acá yo creo que hay que entender la lógica de los libreros y de las grandes editoriales. A las grandes editoriales las invitamos, no te digo a último momento pero previo a la feria y decidieron no participar. Las editoriales que vienen son más bien pequeñas, cosa que también nos parece interesante. Muchas de ellas no traen libros para vender sino para exponer, como es el caso de La Crujía. Las editoriales quieren estar presentes en Mendoza y creo que hay un acuerdo de convivencia entre ellos. Ellos se respetan sus espacios y demás y nosotros respetamos esa mecánica interna.
- Decís que los grupos editoriales no quisieron participar. ¿Por qué? ¿Cuáles fueron los argumentos?
- Fue una cuestión de organización. Ese es el caso de Santillana, por ejemplo, con quienes yo estuve tratando. Yo espero que estén el año que viene. Ahora están en la Feria del Libro de Córdoba y estar acá significaba un movimiento, una logística que los complicaba. No fue un rechazo. Al contrario. Tampoco es que de nuestra parte haya habido mucha insistencia porque no creemos que la feria exista si están presentes los grandes grupos. No. Sí queríamos que estuvieran las editoriales como otra cara que no ha estado presente nunca. Y están presentes, muchas de ellas con expresiones mínimas de acuerdo a su catálogo. Así nosotros empezamos a tener otra cara vinculada al libro y en armonía absoluta con los libreros que históricamente son los que han tenido una presencia fuerte.
- ¿La intención es sentar un precedente con estas editoriales pequeñas?
- Es dar el primer paso. Porque yo no me puedo meter ahí, yo no sé los contenidos que va a traer una editorial o qué es lo tienen los libreros. Hay una encuesta para los lectores y una encuesta para los libreros y las editoriales que nos va a permitir evaluar mejor. Estamos sentando el precedente y seguro que habrá cosas para corregir. Ahora, como Estado, organizador de la feria, también puedo exigir cosas y preguntar porqué no están tales o cuales autores que los lectores demandan. Esas son las cosas que habrá que ir afinando.
- Es raro que en una Feria del Libro haya espectáculos de teatro, danza o recitales de música. ¿Por qué incluyeron a los artistas, que por otra parte, siempre están en todo y cobrando?
- Yo te decía que imaginamos esta Feria del Libro como una fiesta. Y que planteamos a la plaza San Martín como expansión, como un espacio de distendimiento, por eso están las carpas infantiles, por eso está el patio de comidas y el escenario. Hemos buscado a cantautores que a través de sus letras están haciendo literatura y además entre esos espectáculos están las lecturas. Esto también es un experimento. Nos hubiera encantado que por ejemplo en ese escenario estuviera Laiseca, sentado en una mesa de bar, leyendo sus cuentos en la plaza. Pero nos pareció que hoy no da como para decir que eso va a tener éxito y estar exponiendo a Laiseca entre los gritos de los niños, por ejemplo. Pero sí empezar a probar con estas lecturas a cielo abierto. Queremos ver qué pasa. Por eso irá algún escritor mendocino a leer lo suyo previo a que actúen Brachetta-Quiroga, por ejemplo.
- Respecto de los escritores mendocinos con los que van a experimentar, ¿cuáles fueron los criterios para convocarlos?
- No tuvimos tiempo de hacer una convocatoria, como hubiéramos querido, hacer una curaduría de las ponencias y presentaciones de libros. Lo que hicimos fue incorporar en la grilla, contener y sumar a la mayor cantidad de escritores o conferencistas mendocinos. También están los días de los municipios, respondiendo al criterio de Scollo de federalizar la cultura. Ahí, los municipios deben asumir a sus escritores en los espacios que tienen designados y allí los muestren. Esto también es una prueba, el ver cómo funciona que los municipios se hagan cargo de sus escritores. Espero que si algún escritor se quedó afuera de la grilla, podamos empezar a encontrar estos mecanismos, o los territoriales, o pensar en una Feria del Libro sea tan gran grande en material y oferta que haya que hacer una curaduría. Yo quisiera que en la próxima edición esto sucediera. Y no digo que van a estar los que son mejores que otros, sino que van a estar quienes respondan a una temática, eje, idea de Feria del Libro. Entiendo que las letras mendocinas tienen una profusión enorme, entonces también sería bueno poder plantear ejes temáticos. En esta edición seguramente hay autores que se han quedado afuera, porque se enteraron tarde, porque se cerró la grilla. Hemos comprimido la grilla. Vamos a ser muy puntuales con los horarios. Y en esto pido que el público sea muy respetuoso porque si no no vamos a poder cumplir con la programación.
Patricia Rodón